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En el marco del día Nacional por la Dignidad de las Víctimas de Violencia Sexual, conocimos el testimonio de una familia víctima de este delito en Sonsón.

Hoy se celebra en el país, el Día Nacional de la Dignidad de las Víctimas de Violencia Sexual en el marco del conflicto armado. Según el Departamento Nacional de Planeación tan solo en el Oriente Antioqueño entre los años 1997 y 2004 más de 5.000 familias fueron desplazadas de sus tierras a raíz del conflicto.

Los municipios más golpeados por este fenómeno fueron: Sonsón, Abejorral, Cocorna, San Luis, San Francisco, San Rafael, San Carlos, Nariño, Argelia y Granada estos tres últimos fueron tomados por los frentes 9 y 47 de las Farc entre los años 1998 y 2003, dónde a su paso los comandantes sembraban terror en la población civil la cual fue testigo de masacres, desplazamientos y cuánta barbarie pudiera caber en la mente de estos criminales.

En Sonsón, uno de los municipios más grandes del departamento, está ola de terror fue sembrada por la ex combatiente Elda Neyis Mosquera más conocida con el Alias de Karina, quien a su haber reposan cientos de crímenes relacionados con los delitos de; homicidio, terrorismo, rebelión, secuestro extorsivo y daño en bien ajeno.

Elda Neyis Mosquera, Alias de Karina

Alias «Karina», ama y señora del páramo.

El portal Verdad Abierta, en una entrevista realizada a un periodista de la región, recopilo parte del accionar delictivo de Karina y el bloque 47 en la región: » En Agosto de 1999 vino la toma de Nariño, Antioquia, en la que asesinaron a 15 personas entre civiles y policías, además de secuestrar a ocho policías y dejar en ruinas al 80 por ciento del pueblo, luego de 36 horas de intensos combates con la Policía y el Ejército. El presidente Pastrana ordenó entonces el despeje de Puerto Venus en Nariño, así como el de los corregimientos de Arboleda y Florencia de Pensilvania, Caldas. Lo hizo por solicitud de la guerrilla con la supuesta excusa de liberar a los secuestrados.

Según el periodista, al día siguiente de anunciar el despeje, ‘Karina’ y sus hombres se instalaron a sus anchas en el casco urbano de Nariño, reunieron a los pobladores en el coliseo central, se excusaron de las incursiones armadas y los asesinatos, y les anunciaron que desde ese momento “mandarían en la región”.

Para molestia de los pobladores, los guerrilleros reconstruyeron la estación de Policía que habían destruido y se tomaron las casas de los desplazados. Todo esto ocurrió a lo largo de un año, en el que controlaron no solo el orden público, sino que hicieron las veces de jueces y hasta ajusticiaron a los pobladores que no se acomodaron a su control».

El relato de una madre, testigo de la violación de sus dos hijas.

Magnolia López es una mujer de 54 años quien a a sus 36 vivió en carne propia el fragelo de la guerra y los crímenes de lesa humanidad, en el 2002, magnolia sus dos hijas y su esposo vivían en una vereda de Sonsón llamada Rio Verde de los Montes, en dónde por varios años el bloque 47 de las Farc estuvo instalado, allí los comandantes de los frentes incluyendo al recién conformado «bloquecito» en el cual militaban temidos insurgentes como «Harrison» y «Marcos» quienes junto a «Karina» se les atribuye las tomas guerrilleras en el año 2000 del corregimiento de El Prodigio en San Luis y del Municipio de Granada, andaban campantes por cada rincón de la vereda.

«Vivir entre la guerrilla era una sosobra constante, ellos casi siempre andaban vestidos como uno, sin camuflados, así normal entre las personas, en la vereda habían unas 80 familias y ellos eran los que ordenaban en todo», contó está mujer quien el 14 de Mayo de 2002 meses antes de la elección de Álvaro Uribe como presidente, dos guerrilleros llegaron en horas de la noche a su casa y violaron a una de sus hijas — la siguiente parte del relato puede herir la susceptibilidad de algunos lectores, el testimonio hace parte del relato de una madre víctima de un delito de lesa humanidad cometido a mediados del 2002, se recomienda discreción — está mujer de aspecto caucásico, con una mirada triste relata por primera vez a un medio de comunicación, como ella y sus hijas fueron víctimas de una violación a manos de dos guerrilleros » Eran cerca de las 6:30 de la noche, en la vereda casi siempre la luz del día alumbraba hasta las 6, mis dos hijas tenían 16 y 19 años, recuerdo que ese día mi esposo había salido temprano para donde su mamá en Sonsón y pues ese viaje siempre es largo y el cuando viajaba llegaba al otro día, mi casa quedaba en un cerro que comunicaba con el río, en el campo nosotros dormíamos con las puertas abiertas porque allá pese que había guerrilla nadie robaba, ni se hacía nada sin que ellos dijeran, yo estaba en la pieza de la niña menor cuando (…) escuchamos un disparo en la entrada, recuerdo que mi otra hija pego un grito diciendo, ‘ama se entraron’, yo salí al zaguán y estaban dos tipos, ellos estaban como borrachos y llegaron con una media de aguardiente, me dijeron — señora sabemos que acá están sus hijas dígales que salgan— yo me asusté mucho y le dije que se fueran que mi esposo ya iba a llegar, ellos se rieron y me contestaron: — ese malparido ya está más muerto que vivo, dígale a esas putas que salgan — ellos me empujaron y se metieron a la fuerza, el que tenía una pistola empezo a pegarme en el suelo y el otro se metió a la pieza de Claudia yo lloraba gritaba ,(…) no soy capaz ni si quiera de recordar, (…) mi hija pequeña ella era virgen y estos hijueputas me la violaron, yo estaba en la sala aterrorizada no sabía que hacer solo quería que pararan. Cuando se fueron el más grande, un negro alto me dijo; — vea perra sus hijas son unas putas baratas — mi hija mayor no alcanzo a ser violada pero si la golpeó muy fuerte el tipo ese, el me la obligó a masturbarlo, mientras lo hacía le apuntaba con la pistola, a la niña el tipo si la violó, al otro día mi esposo llegó, yo le conté y el estaba enpecinado en ir a buscarlos porque el quería matar, yo le rogué y le dije que nos fuéramos, recogí lo que pude y me vine para Medellín dónde una familiar de mi marido, allá teníamos algunas vacas y cultivo de aguacates, todo ese se perdió porque nos tocó irnos así, con lo que teniamos puesto no más».

Segun Magnolia, sus dos hijas y su esposo nunca regresaron a la vereda, les tocó caminar casi un un día para llegar a Sonsón donde el esposo vendía la cosecha y un amigo le prestó para los pasajes hasta Medellín, ella dice que nunca denuncio por miedo a las represarias que pudieran tener contra su familia, pero que descanso cuando supo que a uno de los hombres que violaron a una de sus hijas lo mataron en un combate con el ejercito.

Su esposo murio a raíz de cáncer en enero del 2011, dice que luego de un largo proceso de restitución de tierras el estado la reconocio a ella y a su familia como víctimas del conflicto, como pudieron demostrar su condición de desplazamiento recibieron un subsidio de 60 millones de pesos en 2012 con ese dinero comprarón una casa en el municipio de El Carmen, en dónde hoy en día vive sola, pues sus dos hijas se casaron, una de ellas se fue para Bogotá en dónde trabaja como administradora de un centro comercial y la otra vive en Medellín y trabaja como mercaderista.

Este es uno de los cientos de delitos y crímenes que se le atribuye a estos dos frentes de la guerrilla de la Farc, la cual termino con su ola de terror luego que en 2008 su máxima cabecilla alias «Karina» se entregará a la justicia.

Investigación y redacción : Julián Dávila.

Fotos: Cortesía, internet.

Fuente y anexos documentales: Portal Verdad Abierta.

«Los nombres de las víctimas fueron cambiados, con el fin de proteger la identidad de estás personas».

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