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Video: hallaron y erradicaron más de 300 caracoles africanos en un barrio de San Rafael

 

 

Puede parecer inofensivo, pero el caracol africano (Achatina fulica) es una amenaza seria para cualquier ecosistema. Con paso lento y sin llamar la atención, esta especie de caracol se traslada por cualquier superficie y absorbe todos los microorganismos que encuentra a su paso, los asimila y abandona en su baba. Tiene predilección por los lugares sucios, como excrementos humanos y de animales.

La comunidad del barrio El Jardín, en el municipio de San Rafael logró constatar la presencia del peligroso caracol africano que se escondía en sus jardines y mediante convite realizado el fin de semana pasado, según el profesor Adrián Garcés, en tan solo dos horas lograron encontrar y erradicar alrededor de 300 caracoles en 50 metros lineales. 

Esto gracias a la capacitación y herramientas brindadas por la Administración Municipal, la UMATA y Cornare. La comunidad también  hizo un llamado para que se realicen más jornadas de erradicación de esta especie que pone en peligro a niños y comunidad en general.

¿Por qué es una especie peligrosa?

Este caracol es una especie que transmite parásitos y bacterias que pueden causar la muerte a personas o animales. A través de su baba este caracol causa graves enfermedades en el sistema nervioso central como la meningoencefalitis eosinofílica y digestivas como la ileocolitis eosinofílica.

Los principales impactos que produce el caracol africano son en el ambiente y en la salud. Al esparcir con su baba los microorganismos que recoge de los excrementos, el caracol se torna en una amenaza muy grave. Se trata de un animal polífago, es decir, que come de todo, y que al ingerir frutas o cultivos puede contaminarlos e incrementar su efecto dañino.

 

Sin embargo, el impacto en la salud pública no solo se restringe a esta situación. Las secreciones del caracol africano pueden albergar una lombriz bastante peligrosa y dañina que se encuentra justamente en las heces de la rata: el nematode o lombriz. Dicha especie siempre busca un huésped. En un inicio es la rata, luego está expulsa por sus heces a la lombriz que es asimilada por el caracol africano. Naturalmente, si la secreción del caracol es consumida por una persona, ésta puede ser el próximo huésped.

Si se consume la carne del caracol africano o se entra en contacto accidentalmente con las secreciones que produce la lombriz señalada, podría existir riesgo de contagio de meningitis, úlceras en los intestinos y otros problemas estomacales. El mismo riesgo lo puede sufrir un animal doméstico.

Estos caracoles africanos pueden comprometer la producción agrícola en el territorio del Oriente Antioqueño, tanto a nivel comercial como de autoconsumo, por su naturaleza de alimentarse de diferentes especies vegetales y materiales en descomposición, tiene un éxito reproductivo y de carácter invasor capaz de colonizar efectivamente cualquier área. 

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