
Científicos de la Universidad de Antioquia ponen en marcha ensayo clínico para prevenir el alzhéimer
La Universidad de Antioquia puso en marcha un nuevo ensayo clínico que busca intervenir la acumulación de proteína amiloide en el cerebro, uno de los principales detonantes del alzhéimer. El estudio, denominado API Colombia 2, contará con la participación de 240 voluntarios.
Los elegibles son personas pertenecientes a familias antioqueñas portadoras de la llamada ‘mutación paisa’, una condición genética que hereda el alzhéimer de manera hereditaria. Algunos de los participantes aún no presentan síntomas de la enfermedad, mientras que otros ya muestran deterioro cognitivo leve o pérdida de memoria en etapas tempranas.
El ensayo clínico probará dos medicamentos de manera simultánea. El primero es donanemab, un fármaco que ya recibió aprobación en otros países y que actúa eliminando las placas de amiloide que ya se formaron en el cerebro. El segundo es RG6289, cuya función es impedir que la proteína se produzca en exceso, actuando como un mecanismo de prevención.
La investigación se extenderá por tres años. En la primera fase, los voluntarios recibirán dosis intravenosas cada mes. En la segunda etapa, las aplicaciones serán cada seis meses, complementadas con una pastilla de consumo diario.
Este no es el primer intento de los investigadores. Una fase inicial del proyecto, desarrollada durante más de ocho años, no logró los resultados esperados. Sin embargo, la experiencia permitió ajustar la metodología y diseñar una estrategia más sólida.
El envejecimiento de la población colombiana, y en particular de Antioquia, ha llevado a los expertos a señalar la necesidad de apostar por la prevención en lugar de limitarse al tratamiento de la enfermedad cuando ya causó daños irreversibles.
Los investigadores del Grupo de Neurociencias de Antioquia destacaron que el estudio es posible gracias a la colaboración de familias que durante décadas han permitido el avance de la ciencia en la región. Si los resultados son positivos, el mundo dispondrá de una nueva herramienta para enfrentar una de las enfermedades más desafiantes del siglo XXI.



