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Desde 2024 han sido capturados en Antioquia 29 capos internacionales: se revelan nexos entre mafias y grupos armados

Medellín y otras ciudades de Antioquia han emergido como refugios para capos internacionales que buscan esconderse de la justicia en sus países de origen. La más reciente captura de Raúl Santiago Denis Santana, un español prófugo por estafa, lavado de activos y falsificación, refuerza esta tendencia. Oculto entre los habitantes de calle de la ciudad, este delincuente estaba en la lista de los más buscados en Europa y África.  

El colombiano conoció que las detenciones de estos criminales han revelado nexos con grupos locales como La Oficina y el Clan del Golfo, lo que les facilita establecer redes de narcotráfico y acceder a protección. Entre los detenidos este año hay ciudadanos españoles, panameños, franceses y marroquíes, este último deportado desde el aeropuerto José María Córdova de Rionegro por delitos relacionados con el tráfico de drogas.  

Uno de los principales atractivos de Medellín para estos fugitivos es la posibilidad de pasar desapercibidos en una ciudad con alta movilidad y controles menos estrictos que en sus países. El antropólogo José Gregorio Henríquez, manifestó a El Colombiano que “Medellín sigue siendo una ciudad con facilidades de anonimato y movilidad, lo que permite a estos criminales vivir sin levantar sospechas”.  

Sin embargo, algunos han sido delatados por sus propias excentricidades. Un ejemplo fue la captura del capo napolitano Luigi Belvedere, quien publicó en redes sociales una foto junto a la tumba de Pablo Escobar en Jardines de Montesacro, lo que permitió su localización y detención en octubre del año pasado.  

Las autoridades colombianas admiten que los criminales extranjeros se sienten más seguros en el país debido a penas menos severas y una menor presión policial en comparación con Europa o Estados Unidos. Para contrarrestar esta situación, en diciembre pasado se inauguró una oficina de Interpol en Medellín, con el objetivo de fortalecer la cooperación internacional y agilizar la captura de prófugos.  

El alcalde Federico Gutiérrez enfatizó que la ciudad no puede seguir siendo un santuario para delincuentes internacionales. “No hay fronteras para el crimen organizado, pero tampoco para la lucha contra él. Estamos comprometidos en evitar que Medellín se convierta en un refugio para estos criminales”, afirmó.

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