
Sagrado Corazón de Jesús, protégenos de la pandemia
Por: Yolanda María Tobón Tobón
El día 19 de junio se celebra el día del Corazón de Jesús. Sin embargo, este mes está de algún modo,
dedicado a Él por su misericordia con el mundo y la fe que muchos creyentes le profesamos. La devoción al inmaculado y santo Corazón de Nuestro Señor Jesucristo es un símbolo de amor divino para todas las personas que creemos en él. Sobre todo en estos momentos de difícil situación para el mundo donde afrontamos la crisis de una epidemia que ha causado caos y desesperación.
El covid 19 es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS COV 2 detectada en la ciudad de Wuhan, China y esparcida rápidamente por todo el mundo trayendo innumerables consecuencias.
Muchas ciudades y países se encuentran en cuarentena y millones de personas se ven obligadas a aislarse. El aumento en el número de infecciones y muertes en todo el planeta ha ocasionado incertidumbre, depresión, dolor, temor y ansiedad afectando la estabilidad emocional porque es un cambio a una vida a la que no estábamos acostumbrados. Se ha alterado la vida personal, familiar, laboral y social de forma rápida. Esta situación nos lleva a generar hábitos y nuevas rutinas.
Aparece entonces el temor a relacionarnos con los demás y se elimina el apretón de manos que solíamos hacer para saludarnos. Ese pequeño contacto físico nos causaba felicidad al encontrarnos, despedirnos o llegar a algún acuerdo. De igual manera hemos restringido los abrazos, los besos, la comunicación, las visitas a familiares y amigos, en fin, todas las reuniones sociales y hasta el encuentro con Dios en los templos.
Hay otros aspectos que son también consecuencia de esta pandemia. En algunos casos se da el consumo de sustancias o se manifiesta intolerancia. En otras instancias se presenta de forma masiva desempleo y escasez de dinero y de alimentos básicos de la canasta familiar en muchos hogares.
Estas situaciones desestabilizadoras han llevado algunas personas a tomar las peores decisiones porque no son capaces de controlar su salud mental. Las personas han visto cómo se ha perdido el equilibrio para alcanzar el bienestar y la calidad de vida.
Nos consagramos a ti Jesús mío y Dios mío, para que extermines esta enfermedad y le pongas fin a tanto dolor, cómo le pusiste fin a la Guerra de los mil días. Olvida nuestros pecados con los que te crucificamos en la Santa Cruz y lo continuamos haciendo con nuestra indiferencia ingratitud permanente, odio al prójimo y a Dios, superstición, idolatría, adivinaciones y magias, sacrilegios, malos pensamientos y el quebranto de tus santos mandamientos. Perdónanos a todos porque entre más grandes son nuestros pecados mayor es tu santa misericordia. Ayúdanos a ser buenos, fieles a tus mandatos y seguidores de tus caminos, para que el mundo se llene de bendiciones. paz, amor y reconciliación.
También invocamos el Inmaculado Corazón de María, Virgen Santa, madre sin pecado concebida, llena de virtud y perfección. Elegida por Dios padre por su gran amor maternal para ser la madre de Dios y madre de toda la humanidad que la quiera aceptar y la reciba en el corazón como reina del cielo, la tierra y la eternidad. Para que junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo realicen prontamente el milagro que con humildad te pedimos.
Recordemos en esta ocasión a “Santa Margarita María de Alacoque (Verosvres, Francia, 22 de julio de 1647 – Paray-le-Monial, Francia, 17 de octubre de 1690) fue una monja católica francesa que perteneció a la Orden de la Visitación de Santa María, conocida por haber recibido las famosas apariciones del Sagrado Corazón de Jesús que ocurrieron donde hoy se sitúa la Basílica del Sagrado Corazón (Paray-le-Monial).
Esta religiosa vivió una vida de sufrimiento que supo encausar hacia Dios. El 27 de diciembre de 1673, en la festividad de san Juan Evangelista, sor Margarita María, que tenía 25 años, estaba en adoración ante el Santísimo Sacramento. En ese momento tuvo la primera de sus visiones de Jesucristo, que se repetirían durante dos años más, todos los primeros viernes de mes. En 1675, durante la octava del Corpus Christi, Jesús se le manifestó con el corazón abierto, y señalando con la mano su corazón, exclamó:
«He aquí el corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud».
«Mi Divino Corazón, está tan apasionado de Amor a los hombres, en particular hacia ti, que, no pudiendo contener en él las llamas de su ardiente caridad, es menester que las derrame valiéndose de ti y se manifieste a ellos para enriquecerlos con los preciosos dones que te estoy descubriendo los cuales contienen las gracias santificantes y saludables necesarias para separarles del abismo de perdición. Te he elegido como un abismo de indignidad y de ignorancia, a fin de que sea todo obra mía».
Según el testimonio de Margarita, el mencionado Corazón estaba rodeado de llamas, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y del interior emergía una cruz.
Después de dicha visión, Margarita destacó entre sus hermanas por su fervor ante el Santísimo Sacramento y obediencia en todo lo requerido de su persona, cumpliendo fielmente sus obligaciones”.
“Santa María de Alacoque comunicó doce beneficios espirituales de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús:
1. A las almas consagradas a mi Corazón, les daré las gracias necesarias para su estado.
2. Daré la paz a las familias.
3. Las consolaré en todas sus aflicciones.
4. Seré su amparo y refugio seguro durante la vida, y principalmente en la hora de la muerte.
5. Derramaré bendiciones abundantes sobre sus empresas.
6. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.
7. Las almas tibias se harán fervorosas.
8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a gran perfección.
9. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Sagrado Corazón esté expuesta y sea honrada.
10. Daré a los sacerdotes la gracia de mover los corazones empedernidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción, tendrán escrito su nombre en mi Corazón y jamás será borrado de él.
12. A todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes continuos, el amor omnipotente de mi Corazón les concederá la gracia de la perseverancia final”.
Hay muchas naciones que han consagrado al Corazón de Jesús: España, Ecuador, Perú, chile, El Salvador, República Dominicana, Venezuela, Nicaragua, Costa Rica, México, Bolivia, Honduras y Colombia (por un período de tiempo).
“En Colombia, el arzobispo Bernardo Herrera Restrepo propuso, el 6 de abril de 1902, en los últimos meses de la Guerra de los Mil Días, que el país se consagrase al Sagrado Corazón. El 18 de mayo de 1902 Colombia promulgó el Decreto 820, por el que consagraba el país al Sagrado Corazón. Se realizó un acto de consagración del país y de la ciudad Bogotá el 22 de junio de 1902. El 21 de noviembre de 1902 se firmó el Tratado de Wisconsin, que puso fin a la guerra, lo que fue interpretado como una bendición por haber realizado la consagración.
El decreto del 18 de mayo de 1902 sobre esta consagración fue considerado no válido con la constitución de 1991 según dictamen de la Corte Suprema de 1994”. “Los impugnadores de la disposición aducen que consagrar a Colombia al Sagrado Corazón vulnera los principios de igualdad y libertad de cultos, y piden que se declare inconstitucional no sólo el decreto -vigente desde el 18 de mayo de 1902- sino otras normas
que hace 42 años ratificaron la consagración de esta devoción”.
“La Procuraduría afirma que la Constitución de 1991 consagró la libertad de cultos y, por esa razón, el país no puede ser ofrecido legalmente a una sola congregación”.
Es muy triste que nuestro país, Colombia, ya no sea oficialmente el país del Sagrado Corazón de Jesús, una devoción arraigada en el territorio por tantos años. Supuestamente porque se viola la libertad de cultos y la igualdad, sabiendo que la religión católica no obliga a nadie a creer ni a cambiar concepciones en materia de fe.
Pienso que era una tradición cultural y espiritual masiva que tomó fuerza para pedir la protección divina a la Santísima Trinidad en momentos difíciles que tenemos que afrontar.
Pero en ocasiones, desafortunadamente priman las consideraciones de unas minorías. Tampoco creo que se hayan vulnerado los derechos a nadie. A veces las leyes no son como quisiéramos, porque justifican hechos para dejar sin fundamento lo que consideran conveniente. En ocasiones aplican el derecho y acaban con otros.
Reflexionemos en las leyes que están a favor de la eutanasia o el aborto. Interiorizando a profundidad se logran unos propósitos y se vulneran otros derechos que, a lo mejor, Dios cierra sus ojos para no ver cómo justifican la muerte.
Es de Resaltar que la mayoría de personas de Colombia son católicas bautizadas y, de una u otra forma, estamos consagrados al Sagrado Corazón de Jesús. Que nos hemos Unido en oración y hemos sido escuchados, porque creemos que esperamos mucho de un ser superior que nos ama, que reinará por siempre y apartará de nosotros todo mal.
“Yo reinaré a pesar de mis enemigos y a pesar de todo”.

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