
El antiguo museo de Pablo Escobar en Medellín se convierte en hogar de paso para familias vulnerables
La Sociedad de Activos Especiales (SAE) entregó oficialmente el inmueble donde durante años funcionó el controvertido museo dedicado a Pablo Escobar, en Medellín, para que sea transformado en un hogar de paso destinado a atender a familias de escasos recursos que llegan a la ciudad en busca de tratamientos médicos. La iniciativa hace parte de la estrategia “Bienes que Transforman”, con la que el Gobierno busca dar un uso social a propiedades vinculadas a actividades ilícitas.
El predio, ubicado en el sector de Las Palmas y avaluado en más de 6.000 millones de pesos, fue objeto de un proceso de extinción de dominio luego de que la justicia determinara que había sido adquirido con recursos provenientes del narcotráfico. Durante años, el lugar fue administrado por familiares de Pablo Escobar y operó como un atractivo turístico relacionado con la figura del exjefe del cartel de Medellín, situación que generó controversia por considerar que promovía la exaltación de la cultura narcotraficante.
La SAE informó que el inmueble fue asignado a la Fundación Luna Valentina (Fundaluva), organización seleccionada entre más de 1.400 entidades postuladas a nivel nacional. Según explicó la entidad, el espacio funcionará como un hogar de paso para niños, adolescentes, personas con discapacidad y familias que requieren permanecer temporalmente en Medellín mientras reciben atención médica especializada.
De acuerdo con la presidenta de la SAE, la transformación del predio representa un cambio de significado para un lugar que durante décadas estuvo asociado con uno de los capítulos más violentos de la historia del país. La entidad destacó que la iniciativa busca convertir un bien relacionado con la ilegalidad en un espacio de apoyo social y protección para poblaciones vulnerables.
La entrega del inmueble se produce luego de varios años de disputas jurídicas y administrativas. En 2023, las autoridades adelantaron la demolición de las estructuras que hacían parte del antiguo museo, mientras avanzaba el proceso de extinción de dominio. Con esta decisión, el predio deja atrás su relación con el narcoturismo y pasa a integrarse a programas de asistencia social dirigidos a la comunidad.



