
Una nueva obra de arte contemporáneo fue presentada oficialmente en el Oriente antioqueño. Se trata de Doña Montaña, una escultura habitable que busca establecer un vínculo entre el paisaje, la ingeniería y la identidad cultural de Antioquia.
La obra fue creada por el arquitecto y artista Pablo Gómez Uribe como parte de la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín 2025. Su ubicación, en el Intercambio Vial Aeropuerto José María Córdova, busca integrar la pieza al entorno por el que diariamente transitan habitantes de la región, viajeros y visitantes.
De acuerdo con la información entregada durante su presentación, el origen de la escultura está relacionado con la intención de representar la geografía antioqueña y, al mismo tiempo, reconocer el papel que la ingeniería ha tenido en la transformación del territorio. En ese proceso, el Túnel de Oriente fue tomado como caso de estudio para el desarrollo de la obra, debido a las características y complejidad de esta infraestructura, considerada estratégica para la conexión entre Medellín, Rionegro y otros municipios de Antioquia.

Doña Montaña también incorpora elementos relacionados directamente con la construcción del túnel. La escultura utiliza piedra tipo gneis extraída durante las excavaciones, además de láminas de granito, madera teka y elementos vegetales. La estructura está elaborada principalmente en lámina de hierro, cuenta con recubrimientos para su exposición a la intemperie y tiene aproximadamente 23 metros de ancho por 15 metros de profundidad y 7,5 metros de altura.
La pieza representa una figura humana en posición de descanso, en la que pueden identificarse elementos como la cabeza, el torso, las manos y las piernas. Su diseño busca abstraer las formas de la montaña y del túnel para establecer una relación entre la geografía natural y las obras de infraestructura construidas en ella.
A diferencia de una escultura concebida únicamente para ser observada, Doña Montaña fue diseñada como una obra habitable, de manera que las personas puedan recorrer algunos de sus espacios e interactuar con la estructura. Con ello, sus creadores plantean que la pieza pueda convertirse en un lugar de encuentro y apropiación ciudadana.
La obra está dedicada a los ingenieros civiles de Antioquia y, de manera particular, al ingeniero Juan de la Cruz Posada, bisabuelo del artista. Según explicó Pablo Gómez, la propuesta parte de reconocer cómo las montañas han representado históricamente un desafío para la ingeniería, pero también un elemento determinante en la construcción de la identidad y el desarrollo del departamento.
La instalación fue posible con el apoyo de la Gobernación de Antioquia, Odinsa, la Concesión Túnel Aburrá Oriente y Proxyco Gallery. Su ubicación se suma a un sector del entorno aeroportuario que ya cuenta con otras obras de arte, entre ellas Pórticos, El Sol, El Atrapa Rayos y Las Cometas, vinculadas a la transformación de esta zona desde la construcción del Aeropuerto Internacional José María Córdova.
Con la llegada de Doña Montaña, el sector incorpora una nueva pieza de arte contemporáneo que plantea una reflexión sobre la relación entre el paisaje y las intervenciones humanas en el territorio. La escultura busca convertirse así en un nuevo referente visual y cultural para quienes circulan por uno de los principales corredores de conexión del Oriente antioqueño.
Pablo Gómez Uribe es arquitecto de la Universidad Pontificia Bolivariana y artista plástico de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín. Cuenta con una maestría de Parsons The New School of Design, en Nueva York, y ha participado en diferentes exposiciones y escenarios artísticos, entre ellos la Bienal Internacional de Cartagena y la Bienal Internacional de Arte de Antioquia y Medellín 2025.



