Altiplano

Magnate indio se ofrece a recibir 80 hipopótamos de Colombia en medio del debate por la eutanasia

La controversia por el futuro de los cerca de 200 hipopótamos que deambulan por el Magdalena Medio tiene un nuevo ofrecimiento internacional. Anant Ambani, empresario vinculado al conglomerado Reliance Industries, propuso trasladar unos 80 ejemplares hacia Vantara, un centro de rescate y conservación de fauna ubicado en la India.

La iniciativa surge en medio del intenso debate por las medidas que evalúa el Gobierno colombiano para frenar el crecimiento imparable de esta especie invasora, incluida la eutanasia. El empresario asiático plantea su ofrecimiento como una salida basada en la captura, atención veterinaria y adaptación de los animales en un entorno diseñado para ellos.

El problema de fondo: una invasión silenciosa que avanza

Todo comenzó en los años 80, cuando Pablo Escobar trajo ilegalmente tres hipopótamos hembras y un macho a su hacienda Nápoles, en Puerto Triunfo. Tras la muerte del capo en 1993, los animales quedaron abandonados y, sin ningún depredador natural, comenzaron a multiplicarse sin control.

Hoy se calcula que ya son cerca de 200 ejemplares. Los estudios científicos advierten que la población crece a un ritmo anual del 9,6%. De no frenarse la reproducción, para 2035 podrían superar los mil individuos.

Las autoridades han confirmado que los hipopótamos ya no se concentran únicamente en el Magdalena Medio antioqueño. En los últimos meses se han reportado avistamientos en el sur de Bolívar y en sectores de Santander, lo que evidencia una expansión territorial que agrava los riesgos ecológicos y la seguridad de las comunidades ribereñas.

El gobierno nacional intentó durante años controlar la reproducción con métodos distintos a la muerte. Se implementaron cirugías de esterilización y la inmunocastración (una vacuna que inhibe la fertilidad). Sin embargo, las operaciones resultaron complejas, costosas y de bajo alcance. Los animales son enormes, peligrosos y difíciles de capturar. Hasta ahora, son muy pocos los ejemplares intervenidos, insuficientes para frenar la curva de crecimiento.

El ofrecimiento de Ambani se suma a otras alternativas analizadas por las autoridades ambientales, como la reubicación interna o el sacrificio. Pero el traslado a la India, aunque prometedor en el papel, enfrenta enormes retos logísticos, sanitarios y legales: restricciones internacionales, costos millonarios e incertidumbre sobre la adaptación de los animales a un ecosistema tan distinto.

Por ahora, la decisión final sigue en evaluación. Colombia sigue buscando una solución que equilibre la protección del medio ambiente, la seguridad de los campesinos y el bienestar animal.

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