AltiplanoAntioquia

Los juegos tradicionales en la infancia de muchos antioqueños ¿Cuáles recuerdas?

Hoy puede ser un buen día para hacer un viaje a través del tiempo para recordar aquellos juegos de la infancia de la mayoría de los antioqueños, juegos que nos llenaban de profundas alegrías con los amiguitos de la infancia, horas y horas de juego, que solo terminaban cuando la mamá salía a la puerta de la casa y gritaba nuestro nombre. 

Canicas o bolas 

Las conocidas canicas o bolas, eran una de las colecciones más preciadas de los niños, muchas se obtenían luego de intensos ‘duelos’ en el patio de la escuela. En este juego se lanzan las canicas con la mayor puntería posible desde el suelo para poder conseguir las del oponente al ser golpeadas. Se inventaban caminos de arena o en la tierra, también se ponían diferentes obstáculos para agregar más emoción al juego. En el que más se ganaba era el hoyito o el hogao, atajis y rebotis. Las bolas tenían su clasificación: bolonchos, petroleras, bogotanas, las de cristal transparente y las de lujo.

Trompo

De plástico o en su mayoría de madera, que, al ser envuelto y lanzado, con una pita delgada, empezaba a bailar sobre el suelo, sobre la mano, una mesa o cualquier superficie que hiciera más difícil y atrevida la labor. 

La tarea consistía en perfeccionar diferentes trucos: ponerlo a girar sobre la mano, que bailara al revés o hacerlo volar. El secreto de un buen trompo bailador estaba en la técnica con la que se lanzara. Otro de los juegos consistía en poner a zumbar el trompo, duelo de trompos, cascar el trompo del otro y la rayita.

El Yoyo 

Dos discos gruesos de madera o plástico, unidos con un pequeño eje en el cual se envolvía un pedazo de pita para subir y bajar con el impulso de la mano, así era el yoyo. La destreza estaba en aprender diferentes trucos o maniobras entrecruzando la pita para hacer varias figuras.

El reto del yoyo era hacer diferentes figuras, el perrito, el columpio, la tumba pelo, la vuelta al mundo, esta era la maniobra más arriesgada de todas. 

Valero

Aunque parezca sencillo, requiere de bastante destreza y puntería. También se presta para diferentes trucos.  Los valeros son de muchos colores, tamaños.  Es una coca que debe ser incrustado en un palo. 

Golosa 

Es uno de los más tradicionales, incluso es uno de los que se mantienen entre los juegos de la actualidad, se trata de una especie de tablero con varias casillas dibujado con piedra o tiza sobre el piso. Se juega en grupo y el objetivo es lanzar una pequeña piedra, para luego irla a recoger, saltando cuadro por cuadro, sin pisar las líneas de división, cada cuatro tiene un número y se debe saltar en orden, hasta llegar al cielo.

Yeimi 

Sólo se necesitaba una pelota liviana y algunas tapas metálicas de gaseosa o piedras. La misión consistía en armar las tapas o piedras en una torre, luego se tiraba con la mano  la pelota para tumbarlas y el que lo lograba salía corriendo detrás de los otros para poncharlos. 


Triqui

Este era uno de los pasatiempos más comunes en espacios entre clases, o en las clases más “aburridas”, o para no dormirse. Las hojas traseras de los cuadernos se llenaban con estos recuadros de 3 x 3. En cada partida se buscaba llenar espacios seguidos con una equis o un círculo, y el que lograba hacer una línea de la misma figura ganaba.

Saca piojos

Las hojas de los cuadernos eran usadas para múltiples juegos, entre esos el saca piojos, esto era los inicios del origami, de alguna manera fue la manera de incursionar en la materia, se hacía una figura en la cual se metían los dedos. La hoja era fraccionada en varias partes, cada parte tenía un color y una respuesta, que eran chistosas, se hacía una pregunta y la persona decía un número, esas veces se abría y cerraba el papel, luego la persona elegía un color y ahí estaba la respuesta a la pregunta, podías salir muy bien librado o podía salir una respuesta graciosa. 

 

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