
La historia de Gerónimo Rincón Mejía, niño de La Unión, Antioquia, es un testimonio de lucha y esperanza que hoy enfrenta su capítulo más crítico. Hace cinco años, este menor de 10 años fue diagnosticado con una enfermedad renal que lo llevó a depender de tratamientos intensivos. Hace dos años, su madre le devolvió la esperanza al donarle uno de sus riñones, un acto de amor que le permitió al niño recuperar calidad de vida.
Sin embargo, desde septiembre del año pasado, esa oportunidad de vivir pende de un hilo. La familia completa lleva más de cinco meses en una angustiosa carrera contra el tiempo para conseguir un medicamento inmunosupresor, vital para evitar que el cuerpo de Gerónimo rechace el órgano trasplantado.
“Han sido muchos años de lucha, de mucho esfuerzo, para que por culpa de un medicamento que no nos entregan, el niño pueda perder el riñón”, relata la madre del menor, visiblemente agotada por la burocracia. El fármaco requerido es uno de los dos de alto costo que debe tomar el menor. Si bien uno de ellos ha sido posible adquirirlo, el segundo está escaso en el mercado y su precio se ha incrementado drásticamente, lo que imposibilita su compra directa por parte de la familia. Se trata de Ciclosporina de 100 mg, sea en cápsula o jarabe, y Sandimmun.
La madre explica que la EPS a la que está afiliado el niño ha autorizado la entrega del medicamento en múltiples ocasiones. No obstante, dichas autorizaciones han sido inútiles. “Nos dicen que autorizan, pero no hay donde nos entreguen el medicamento. Primero nos enviaron a Colsubsidio y nunca llegó. Ya hemos ido a la clínicas, toman los datos y nos dicen que estarán llamando, pero en todo febrero no nos han contactado”, denuncia.
La situación ha llevado a la familia a buscar desesperadamente apoyo en el gobierno local, la Secretaría de Salud, la Superintendencia y el Ministerio de Salud, esperando ser escuchados. Pero su caso no es aislado. Según advierte la madre, Gerónimo no es el único niño en esta situación. “En el país hay muchos más niños en la Fundación de Trasplantados que se encuentran sin el medicamento, sin un banco de medicamentos que los respalde”.
Ante la falta de respuesta institucional, la familia ha hecho un llamado a la solidaridad ciudadana. Quienes puedan donar pastillas del medicamento específico, o contribuir económicamente para su compra, pueden comunicarse al número de contacto 316 961 0118.
“Solo queremos que nos escuchen y nos colaboren. Ya sea con pastillas o con un pequeño aporte económico de 2.000 o 3.000 pesos, cualquier ayuda es bienvenida para salvar el riñón de Gerónimo”, concluye la madre, mientras el tiempo sigue corriendo en contra de la salud de su hijo.



