
El personal especializado en cuidados intensivos neonatales de la clínica Somer, desde el mes de septiembre ha implementado una estrategia novedosa que permite a los abuelos visitar a sus nietos y disfrutar de una tarde juntos todos los viernes.
En medio de las restricciones necesarias para el control de infecciones y el cuidado de recién nacidos en la unidad, los profesionales hacen su mayor esfuerzo por fomentar la humanización y fortalecer los lazos familiares.
“Hemos visto que las familias se afectan machismo por la ausencia del bebé, porque normalmente nuestros bebés, la mayoría son prematuros, o muy críticos que pasan muchas semanas hospitalizados, y las familias no conocen a los bebés, o sea, los papás sí, pero ni los hermanitos, ni los tíos ni los abuelos, y consideramos que el vínculo con los abuelos es muy fuerte, y que los abuelos sienten ansiedad por no conocer a sus nietos”. Afirmó Lina Marín, líder de cuidados intensivos neonatales.

La unidad, que atiende a bebés prematuros, se enfrentaba al desafío de mantener a las familias alejadas de los recién nacidos debido a las restricciones de acceso impuestas durante la pandemia. Esta separación tuvo un impacto significativo en las familias y, en particular, en los abuelos, quienes ansiaban conocer a sus nietos.
“Desde la pandemia, una de las cosas más fuertes que vivimos fue el no poder tener la presencia de las madres con los bebés, que eso tiene un impacto grandísimo en la salud de los niños, en su recuperación. Porque la presencia de la madre es fundamental para un bebé canguro, para contacto piel a piel, la lactancia, y muchas cosas, que a futuro que se ven en el neurodesarrollo de los niños; y eso nos marcó mucho como equipo, el no poder tener las madres acá, y tener que restringirles el ingreso, fue emocionalmente impactante, tanto para las familias como para nosotros” expresó Lina
Fue entonces como surgió la idea de abrir un día especial para que los abuelos puedan conocer a sus nietos. La estrategia se implementó el mes pasado y ha tenido un impacto notable tanto en las familias como en los propios abuelos.
«Ver la mirada de los abuelos, la felicidad que irradian, es simplemente conmovedor», comentó Marín. «Todos se programan y se convierte en un evento para poder venir. Más que para los bebés, el impacto es para las familias».
La estrategia no se detiene allí, ya que también se está considerando la posibilidad de permitir el ingreso de hermanos mayores de 9 años y se planea ampliar las visitas de las madres en horarios más flexibles. El objetivo es impactar positivamente en todo el núcleo familiar, fortaleciendo los lazos y brindando un apoyo emocional en el proceso de recuperación de los bebés.



