Altiplano

Desarticulan en Medellín estructura criminal que mezclaba sicariato con rituales de brujería y estafas espirituales

Lo que parecía una casa común terminó siendo, según las autoridades, el centro de operaciones de un grupo que combinaba homicidios por encargo con prácticas esotéricas. En un operativo realizado en Medellín, nueve personas fueron capturadas y quedó al descubierto una estructura que, presuntamente, coordinaba asesinatos tanto en Colombia como en el exterior.

La intervención se aceleró cuando investigadores detectaron movimientos inusuales en el inmueble y obtuvieron información sobre la posible planeación de un homicidio inminente contra un ciudadano extranjero. Con apoyo de unidades especiales, se ejecutó el allanamiento que permitió neutralizar la supuesta acción criminal antes de que se concretara.

Durante el procedimiento fueron incautadas ocho armas de fuego —entre ellas una subametralladora tipo Uzi, una pistola calibre 9 milímetros y seis revólveres calibre 38— además de 77 cartuchos. El material será sometido a análisis balístico para determinar si fue utilizado en hechos violentos recientes.

También fueron decomisados 29 teléfonos celulares, tres computadores portátiles y dos tabletas, que ahora serán objeto de estudios forenses para rastrear comunicaciones, identificar posibles clientes y establecer conexiones nacionales e internacionales.

Uno de los elementos que más llamó la atención de los investigadores fue la presencia de un altar con velas, figuras y una imagen asociada a la Santa Muerte. De acuerdo con la información preliminar, el grupo habría realizado prácticas esotéricas antes de ejecutar los homicidios, buscando protección y evitar ser detectados por las autoridades.

El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, explicó que la estructura no solo recurría a estos rituales como supuesto “blindaje”, sino que además habría aprovechado esa fachada para ofrecer servicios espirituales fraudulentos, engañando a personas con promesas de soluciones económicas, sentimentales o de salud.

Las investigaciones indican que el grupo estaría vinculado a homicidios selectivos relacionados con disputas por narcotráfico y cobro de deudas ilegales. Algunos de los casos bajo análisis involucran víctimas extranjeras, lo que refuerza la hipótesis de que la organización operaba bajo una modalidad de “exportación” de servicios criminales.

Según datos preliminares, los encargos podrían alcanzar cifras entre 400 mil y 500 mil dólares por cada acción. Además, en el inmueble se habría encontrado información sobre posibles objetivos, varios de ellos ciudadanos extranjeros presuntamente relacionados con redes delictivas.

Las nueve personas detenidas —ocho hombres entre 21 y 39 años y una mujer de 31— fueron puestas a disposición de la Fiscalía y deberán responder inicialmente por el delito de fabricación, tráfico o porte ilegal de armas y municiones. Mientras avanzan las audiencias preliminares, las autoridades continúan recopilando pruebas para determinar su eventual participación en homicidios recientes y sus posibles nexos con estructuras criminales de mayor alcance en el Valle de Aburrá.

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