
En la vereda Abreo del municipio de Rionegro, la historia de Luna, una querida perrita de pelo negro, se convirtió en un triste recordatorio de los peligros de la pólvora en Antioquia. Luna, una black lab golden retriever, lamentablemente se convirtió en la primera víctima fatal de la pólvora durante la celebración de la Alborada.
La noche del primero de diciembre, Luna se vio afectada por los estruendos de la pirotecnia. Desde las 11:57 de la noche, la perrita mostró signos de angustia extrema debido a los estallidos. A las 2:30 de la madrugada, su cuerpo no resistió más y comenzó a vomitar sangre, desvaneciéndose poco después, marcando así el fin de su sufrimiento.
Su cuidadora, relató a Semana cómo Luna, rescatada de una familia que la abandonó por esperar un bebé, se convirtió en un miembro amado de su hogar durante casi una década. Además, compartió su desgarrador relato, mencionando cómo la mascota se mostró cada vez más aterrada por los sonidos de los explosivos. A pesar de los intentos por calmarla, la perrita se refugió debajo de la cama, incapaz de salir incluso cuando intentaron consolarla.
La tragedia se intensificó cuando, a pesar de los esfuerzos, Luna no pudo ser salvada. La dueña afirmó que, según el veterinario, la perrita sufrió una ruptura interna, lo que ocasionó una hemorragia. A pesar de ello, permaneció con vida hasta que pudo despedirse de su pareja, momento en el que ya no reaccionó más.
Lamentablemente, Luna no es la primera mascota afectada por la pólvora. A lo largo de los años, numerosos animales han sufrido estrés, aturdimiento e incluso pérdida de orientación debido a los estruendos de la pólvora.
El llamado de su dueña es claro: es necesario tomar conciencia sobre el impacto devastador que la pirotecnia puede tener en las mascotas y considerar la regulación de estos productos para evitar más tragedias como la de Luna.



