
El pasado domingo 26 de noviembre, entre los municipios de La Ceja y Rionegro, una ciclista experimentó un acto de acoso mientras entrenaba en bicicleta. Este incidente destaca la vulnerabilidad de las mujeres que practican ciclismo en la región.
«El domingo estaba montando en bicicleta, un hombre se acercó sin darme cuenta y manoseó mis caderas», compartió la víctima a DiariOriente.
El agresor, cuya placa de motocicleta estaba tapada con una bolsa de plástico, se aproximó y agredió físicamente a la ciclista, haciéndola sentir vulnerable y expuesta.
«Las mujeres ciclistas estamos muy expuestas en esa vía. No hay presencia de fuerza pública y las mujeres estamos vulnerables en todos los escenarios, hasta el deportivo», expresó la afectada.
Este no es un incidente aislado. En el contexto de las recientes celebraciones de las Fiestas del Toldo, las Bicicletas y las Flores en La Ceja, se ha puesto de manifiesto el persistente acoso que enfrentan las mujeres que practican ciclismo en la región.
A pesar de la indiferencia de las autoridades locales, estas mujeres entrenan con temor, siendo acosadas con frecuencia por individuos que ven sus cuerpos como objetos para su satisfacción personal.
«Creo que es deber que la policía se haga cargo de este tipo de situaciones, que las mujeres estemos unidas para apoyarnos, y que los hombres, de manera solidaria, también reaccionen ante el permanente acoso de estos hombres que no reconocen límites», manifestó.
No solo se trata de proteger a las mujeres que podrían ser madres, hermanas o familiares, sino también de preservar la seguridad y la paz que caracterizan a esta región. Se hace un llamado a la población a estar vigilante y a ser empáticos con esta situación.



