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Expansión urbana y la desaparición de cultivos, una alerta en el campo de Rionegro

En los centros urbanos, el relevo generacional en el campo no se ve cerca. Los más experimentados sienten que se están quedando solos.

 

Y es que el panorama actual de los productores de Rionegro es preocupante, de acuerdo con Juan David Zuluaga, gerente de Alagro “ es muy importante que entiendan que la población rural del municipio de Rionegro se está disminuyendo de una manera acelerada, hace 5 años nosotros teníamos una producción en volumen de litros de aproximadamente 14.000 litros de leche, hoy estamos en los 7.000 litros de leche, menos del 50% y lo mismo está pasando con la población vinculada a la cooperativa”.

Según Juan David, la edad promedio de los productores afiliados a la cooperativa Alagro, es de 63 años, y lo que pasa, es que en el momento en que estos productores dejen de ejercer su labor, no tienen quien haga el relevo generacional.

De hecho, Juan David Zuluaga, manifestó que, “esto no es una situación particular de Rionegro, es una situación general del país, pero a Rionegro hay que darle una alerta y es que se nos están acabando los productores, algunos municipios están tomando estrategias para proteger los que quedan, porque van a ser los últimos campesinos que vamos a tener, esos últimos campesinos hay darles una transición y una dignificación de calidad de vida con la producción que está haciendo”.

En las fincas las frases más recalcadas son: “no hay juventud”, dice un campesino preocupado por el abandono estatal donde muchos jóvenes quieren ir a la ciudad, y reafirma el problema desde lo que percibe: “nos estamos quedando solos”, se queja, “estamos quedando un poco de viejos que poco a poco dejaremos de producir”.

Según Zuluaga, en el Oriente Antioqueño, y especialmente en Rionegro, la producción agrícola está bajando aceleradamente, los campesinos se están acabando y hay una necesidad latente de que esta comunidad campesina se fortalezca y se ofrezcan más oportunidades para ellos.

Lea también: El crecimiento acelerado del Oriente: en los últimos 15 años su población aumentó en 163.000 personas.

Expansión urbana y pérdida de la ruralidad

 

Los procesos de ocupación del suelo rural por la expansión urbanística son objeto de preocupación creciente, pues tienen implicaciones directas sobre la sostenibilidad ambiental. En el caso del Oriente Antioqueño ha primado un escenario de desvalorización de las actividades rurales, que encuentra su expresión en fenómenos como el despoblamiento rural y la creciente influencia de las actividades extractivas, con énfasis en el aprovechamiento de los recursos renovables y no renovables.  Situación a la que se suma una faltad e acceso y suministro a bienes públicos e infraestructura crítica, que menoscaba las posibilidades de desarrollo de los territorios rurales y termina por promover el cambio en los usos de suelo y la ocupación de estas áreas.

Tanto ha sido el crecimiento, que el Oriente Antioqueño fue quien lideró la demanda de ventas de vivienda en Antioquia, pues solo en esta región se comercializaron 6.325 unidades, cifra que estuvo por encima de las 5.884 que se movieron en Bello, 4.488 de Medellín y 3.265 de Sabaneta, entre otros.

Conforme  el medio El Colombiano, la velocidad a la que está creciendo la subregión en términos económicos y urbanísticos genera desafíos en todos los ámbitos, pues la dinámica actual se ha dado de manera fragmentada. Esto ha llevado a la ocupación de suelos agrícolas, a la afectación de zonas naturales y a la ocupación de retiros de quebradas, según el diagnóstico del informe Metrópoli 2050, la Súper Ciudad de Medellín.

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