
100 tortugas de río de la Estación Cocorná, fueron liberadas para la conservación de esta especie. #Antioquia @cornare @ciclo_siete pic.twitter.com/nM3lNi3wZb
— DiariOriente (@diarioriente) 15 de mayo de 2017
Publicado por: www.eltiempo.com
Un grupo de 100 tortugas pequeñas se sumergieron en el agua de río Claro Cocorná Sur para ser libres y vivir en su hábitat natural. Se trata de la especie podocnemis lewyana, endémica de Colombia. La liberación fue coordinada, el pasado sábado 30 de marzo por el Centro de Conservación de Tortugas de Río en el corregimiento Estación Cocorná, del municipio de Puerto Triunfo, en el Magdalena Medio.
La idea de un centro de conservación surgió cuando los habitantes del corregimiento notaron que las tortugas de río empezaron a desaparecer, pues distintos pesqueros comercializaban las tortuga para alimentación en otras zonas del país.
La caza, la recolección de huevos y la captura de tortugas está prohibida desde 1964 en la Resolución 0219 del Ministerio de Agricultura. Sin embargo, la especie está en peligro de extinción.
¡Más de 100 tortugas de río (Podocnemis lewyana) fueron devueltas hoy a su hábitat natural! Desde Estación Cocorná @ciclo_siete @Areametropol @ISAConexiones @intercolombia @SoyTosh @TODOFRESAcafe y @PortafolioVerde conservando la biodiversidad #CicloSiete pic.twitter.com/1bNDMGPh8L
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“La tierra es feliz sin nosotros, pero nosotros necesitamos de ella. En el mundo hay muchas tortugas, pero la ponodecmis lewyana, única en el mundo, solo está en Colombia”. Con esta premisa, Isabel Romero Gerez, tecnóloga en Manejo de Gestión Ambiental, lidera el Centro de Conservación y Protección de la Tortuga de Río desde el 2010.
En el primer año liberaron 70 tortugas hasta llegar a 6.566 especies liberadas en los ecosistemas naturales de Estación Cocorná, a la fecha.
La sequedad de los humedales, la deforestación y la desaparición paulatina de otras especies también influyeron en que las podocnemis lewyana dejarán de ser parte del paisaje de Estación Cocorná.
De acuerdo con la coordinadora del centro de conservación, habitantes de la zona y de municipios aledaños al corregimiento cazaban caimanes, que ayudaban en el control de nutrias. Estas proliferaron y comenzaron a alimentarse de las tortugas de río.
Según Noraldo Garzón, presidente de la Asociación de Pescadores y Medio Ambiente de Estación Cocorna, las tortugas podocnemis lewyana funcionan como controladores biológicos de los ecosistemas del río. El animal se alimenta, principalmente, de plantas como el buche de agua o el bore. En ocasiones, suele consumir distintos insectos entre larvas, gusanos y sanguijuelas.
La podocnemis lewyana pone dos veces al año, de diciembre a enero y de junio a julio. Los huevos se pueden encontrar en las playas del río Claro, si las tortugas permanecen en humedales, excavan en un barranco para almacenar sus crías.
Hay dos métodos para la recolección de nidos, in situ y ex situ. En el primero, instalan rejas en donde se encuentran los huevos para que no sean devorados por otras especies, pues las tortugas, al parir, sueltan un líquido viscoso con un olor similar al pescado que atrae a otros animales como lobos, zorros, hormigas y lagartos.
Si los huevos están muy cerca del río, son transportados a otro sitio de la misma playa para que en la primera creciente no se inunden.
En caso de que no haya suficiente espacio en la playa se procede a la recolección ex situ, los huevos se llevan al centro de conservación que tiene dos salas de incubación. La temperatura define el sexo de las crías. De acuerdo con Romero, “ a mayor temperatura, eclosionan hembras, y a menor, machos”.
Los huevos que albergan hembras reposan a una temperatura de 38 grados centígrados mientras que machos permanecen a 34.
Al nacer, las tortugas son trasladadas a una piscina, allí desarrollan habilidades en el el nado para ser liberadas finalmente en su medio natural. El centro de conservación libera a las especies en lugares cercanos a sus nidos, de esa forma establecen recuerdos para orientarse en el río.
“Las tortugas embellecen el paisaje y atraen el turismo en la región. Es muy normal que grupos de turistas lleguen a nuestro corregimiento y visiten el tortugario, también aprovechan para liberar especies”, dice Garzón.
En el centro de conservación realizan trabajos de sensibilización con los residentes del corregimiento para el cuidado de las tortugas y demás especies que habitan en el territorio. Incluso, hay un semillero de niños ambientales que asisten a las jornadas de liberación y orientan a los visitantes del corregimiento.
Para Jorge Arboleda, bombero voluntario de Puerto Triunfo, la conservación de las especies, como la tortuga podocnemis lewyana, no solo se garantiza con liberaciones.
También el cuidado del río y de los demás ecosistemas de Estación Cocorná contribuyen a la preservación de la biodiversidad del territorio. “He acompañado varias liberaciones de tortugas, mi consejo es que no botemos basuras porque contaminan mucho el medioambiente y, por ende, a los animaltos porque no tienen qué comer”, manifiesta Garzón.
Los habitantes de Estación Cocorná se dedican a la recolección artesanal de granito, el cultivo de frutas y a la pesca de bagre y bocachico.
Igualmente, ven en el turismo verde una oportunidad para el sustento económico debido a que el corregimiento es el hogar de distintas especies como hipopotamos, chigüiros, iguanas y la reconocida tortuga de río podocnemis lewyana que también puede observarse en los ríos Sinu, San Jorge y Magdalena.
El Centro de Conservación de Tortugas de Río pretende crear una alianza entre diferentes instituciones para que el proyecto de preservación de la podocnemis lewyana sea priorizado en la gobernación.
MELISSA OROZCO DUQUE



