
Rubén Darío Gómez, más conocido como La “tractomula humana”, suspendió el oficio que desempeñó como carguero en la Piedra de El Peñol durante 36 años.
Rubén Darío, un hombre berraco, capaz de subir los 702 escalones de la Piedra de El Peñol, entre 16 a 20 veces por día con una carga de más de 60 kilos al hombro. Se jubiló, porque ya el cuerpo no le da más.
En un reportaje publicado en 2019 por El Colombiano, él había manifestado que, “ya tengo que dejar ese trabajo, los huesos no me dan y sí sigo cargando de pronto quedo en silla de ruedas”, sin embargo, no lo había hecho. Pero en lo últimos días confirmó su salida de este trabajo en una entrevista.
Su trabajo fue reemplazado, cuando en la pandemia, los dueños de la piedra construyeron una garrucha para subir las cargas, allí lastimosamente su trabajo ya no fue necesario. Lo mandaron para su casa sin nada, dado que nunca pagó ni le pagaron pensión y nunca hubo un contrato de por medio que lo vinculara con la empresa de la piedra, que es el principal atractivo turístico del Oriente antioqueño.
Don Darío tiene 59 años, y debe responder por su esposa, su suegra, su hijo y un tío, y a pesar de tantos años de sacrificio y trabajo, no consiguió ni para hacerse una casa propia, uno de sus mayores sueños.
“Yo subía bultos de mango o de sandía de 90 kilos, un bulto de cemento (50 kilos) era suave, para mí no pesaba nada, ¡ah gotas de sudor que dejé derramadas en esa piedra!”, expresó la tractomula humana.
Como se mencionó en El Colombiano los dolores jubilaron a Don Darío, ahora se rebusca la vida haciendo otras cosas, aunque ha manifestado que no le ha ido muy bien.



