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Concepción: pueblo tradicional y destino turístico.

Por: Francisco José Echeverri Gallego

La primera vez que fui al municipio de Concepción fue por la vía de San Vicente, al realizar el recorrido me encontré una ruta totalmente destapada y llena de huecos además alguno que otro lodazal, un recordatorio del abandono estatal que sufren muchos de los pueblos en Colombia. 

Con el pasar del tiempo volví, pero ya en moto, era mi primer viaje largo y encontré una vía en mejores condiciones, pero aun así fue bastante sufrida pero a la vez disfrutada porque en moto tienes esa visión periférica especial del viaje.

Después de mucho tiempo volví a este pueblo al conocer qué habían pavimentado la vía, encontré un camino hermosamente cubierto por ese pavimento negro que ayuda a recorrer grandes distancias en forma más rápida, cómoda y segura, pero esto no es solo una ventaja para el turista ocasional, los grandes beneficiados son los campesinos para sacar sus productos ya cosechados.

Al llegar a los límites del pueblo, lo encuentras enclavado en un lugar rodeado de montañas, desde la distancia se observan sus techos de teja clásicos, pero al acercarse empiezas a notar el toque de un pueblo tradicional como sus calles en piedra, grandes casas y sus típicas tiendas.

En las calles encontramos puertas grandes, ventanas hermosas y algunas llenas de colores que dan ese toque especial por su estilo propio de otros pueblos turísticos, sin olvidar ese blanco y rojo bastante tradicional en nuestra región. 

El parque es un lugar de reunión especial por su hermosa iglesia clásica, su parque renovado y las casas que lo rodean con sus balcones que dan ese espíritu de pueblo conservado que lo iguala a otros tan clásicos como el mismo Santa Fe de Antioquia, un lugar para que los enamorados de la fotografía encuentren esa foto tan deseada. 

En este lugar encontramos algunas cafeterías donde disfrutar un café caliente dejando pasar el tiempo, encontramos algunos hoteles y restaurantes con esa comida tradicional antioqueña bastante típica como lo es una bandeja paisa. 

Concepción es un destino turístico en varios sentidos, desde el cultural para visitar sus calles, entrar a alguna de sus casas que nos sorprenden con sus grandes habitaciones y esos patios interiores que cuentan con piedras de canto rodado (llamadas así las piedras recogidas en ríos que los trasladan por la corriente y terminan dándole formas redondeadas) estos permiten generar diseños únicos de acuerdo con el diseño de la casa.

Uno de los planes recomendado es recorrer sus ríos, uno de ellos a menos de un kilómetro, justo a la entrada del pueblo por la vía de San Vicente, encontramos un río de aguas claras y una hermosa cascada, lo ideal es recorrerlo para disfrutar los sonidos de sus aguas como una terapia bastante especial. 

Una de esas casas imperdibles es el museo del prócer José María Córdoba, esta casa cuenta con la biblioteca y funciona también como museo con algunas de las indumentarias y piezas históricas, cuenta con el patio interior de canto rodado del que les comentaba anteriormente, adicional se complementa con un frente, un jardín alegre con algunas flores propias del municipio y la región.

Algunos datos históricos el prócer tiene un gran debate dado que genera división por su lugar de nacimiento entre Rionegro y el municipio de Concepción, con un análisis histórico pensaría que su tierra natal es Concepción, pero desde el punto de vista natural es Antioquia para evitar esas luchas por banderas y colores. 

De familia comerciante, su padre le inculcó este oficio desde pequeño, pero su amor por los uniformes lo impulsaron a entrar en sus estudios militares en la casa de la maestranza en Rionegro, Antioquia donde aprendió del militar francés Emmanuel Roergas de Serviez, mostrando grandes habilidades que se vieron en grandes batallas como las de: Chorros Blancos, Yarumal – Antioquia, la de Ayacucho en Perú donde dijo su frase insigne: «¡Soldados, armas a discreción; de frente, paso de vencedores!» 

Siguiendo con el pueblo, cuenta adicionalmente con un río que alimenta las aguas del Nare, cascadas como el Aguacate y Matasanos que con sus caídas de agua nos alejan de los sonidos de las grandes urbes, generando paz y tranquilidad a sus visitantes e incluso un masaje debajo de sus caídas de agua generan en total un plan completo.

El pueblo ha tenido grandes cambios gracias al mejoramiento de sus vías y eso se nota en el movimiento de los turistas, grandes caravanas de motociclistas se pueden encontrar en este recorrido, incluso tomando la ruta hacía el municipio de Alejandría (llamada la perla del Nare).

Por último, como análisis personal es importante aprender de otros pueblos coloniales turísticos por parte de los gobernantes de turno y población en general como por ejemplo conservar su estructura tradicional del pueblo, mejorar las vías de acceso, adicional que los turistas tengan esa infraestructura para llegar como es restaurantes, hoteles y sitios de esparcimiento sin perder esa identidad ganada como uno de los pueblos más bellos de Antioquia.

Como conclusión el acceso al pueblo a mejorado gracias a su vía de acceso pavimentada por San Vicente y su interconexión con Alejandría abre un destino turístico a futuro hacía  Guatapé por una vía pavimentada, lo que convierten en una ruta deseable y demasiado especial para quienes disfrutan del campo junto con las rutas por caminos que te sorprenden a la vuelta de cada esquina. 

Fotografías: @pablorestrepofotos

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