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Artista de El Peñol recorre el mundo con sus tres mascotas: un perro, un gato y un ratón

Una inesperada unión recorre el mundo: un artista, un árbol, un perro, un gato y un ratón. Cuando Oscar Giraldo va por la calle, es inevitable que todas las miradas lo sigan. Todo en él es único y particular. Si bien una estatua humana por si sola llama la atención en el espacio público, pues a esto se dedica Oscar, mucho más llama la atención sus tres amigos y acompañantes, un perro, un gato y un ratón. Sobre el perro va el gato y sobre el gato va el ratón, uno encima del otro, amigos inseparables. Pero el personaje de Oscar no se queda ahí, a sus espaldas también lleva un árbol, con el cual también expresa un mensaje al mundo, desde el Peñol, hasta Bolivia, Ecuador o Perú.

El mundo es su casa

Oscar Giraldo, un joven oriundo de El Peñol, empezó a hacer arte callejero desde sus nueve años. El contacto directo con la vida y la realidad social, hizo que se forjará como un hombre sensible y valiente, dispuesto a hacer de toda su vida un mensaje que se esparce por cada lugar que pasa.

Como lo narra su esposa, “El desde los nueve años trabajó con el arte en la calle, empezó en un circo haciendo limpieza y terminó de trapecista, se cayó del trapecio y se fracturó una pierna y se fue a viajar por su cuenta con el perro, que ya tiene 15 años con él y se fue haciendo el performance de la estatua, pero solo con el perro, estuvo en Ecuador Perú y Bolivia”.

¿Cómo llegó el ratón?

“Mocho”, es el nombre que le puso a su primera rata. Mocho fue rescatado en Bolivia, unos niños lo estaban maltratando, y para Oscar, cada vida vale, entonces entró a negociar con ellos, y les ofreció dinero por la rata y ellos accedieron.

“La rata llegó a él porque encontró unos niños con la rata entre una jaula trampa y la estaban maltratando, le quitaron un pedazo de la cola y él se las pidió y no le se quisieron dar, entonces creo que les ofreció algo de dinero y se la entregaron, él lo hacía era para salvar a la ratica de esos niños”. Mocho vivió y recorrió el mundo con Oscar durante cuatro años. Mocho ya murió, pero le dejó su legado, una rata blanca que se llama Ángel y es el hijo de Mocho.

¿Cómo llegó el gato?

“Después de haber adoptado la rata en Bolivia, el perro salió a correr por un caño de agua y saco un gatico en la jeta, era pequeñito ni siquiera había abierto los ojos. El perro lo salvó y pues él lo adoptó también y así se le formó el trío sin pensarlo”.

Una familia que no se separa

Oscar va a todas partes con su esposa, su hijo y sus mascotas, es una gran familia.

“Y pues como nosotros siempre viajamos y trabajamos en la calle, pues no tenemos en donde dejar los animales, siempre van con nosotros, yo también traía mi perrita de Perú, entonces el salía a hacer su estatua junto con los animales”.

Un “Fray San Martín de Porres”

“Cuando pasó por Perú, en Lima se enteró de la historia Fray Martín de Porres, el santo de los animales y pues le gustó mucho porque fue el santo que puso a comer juntos a un perro, un gato y una rata”, relata su esposa Gabriela.

La amistad que tenía San Martín de Porres con los animales era admirable, tenía una gran sensibilidad hacia ellos. Una de las historias más famosas de San Martín de Porres. Fue aquella vez en que el santo logró hacer comer del mismo plato a tres animales que según el sentido son irreconciliables: un perro, un gato y un ratón.

Oscar encontró una gran vocación por los animales y desde ahí también creó una fundación de rescate, llamada “Si ellos puedes, Nosotros también”: “A Oscar se le dio por empezar a rescatar animales por que veía muchos casos de perros maltratados y abandonados y empezamos a rescatar con lo que podíamos y así comenzó lo de “Si ellos pueden, Nosotros también”.

Los tres compañeros que antes lo acompañaban ya no son los mismos, él ha ido encontrando en el camino nuevos compañeros de ruta. El perro que inicialmente lo acompañaba ya tiene 15 años, “y ya se está quedando cieguito y pues como ahora estamos estabilizados en un lugar fijo, pues ya no lo saca, porque el perrito ya merece descansar”, como buenos amigos, el gato que salía con el perro, no sale a la calle sino es con él, entonces se queda acompañándolo en casa.

“En un pueblo de Cundinamarca nos habíamos encontrado una caja con seis gatos recién nacidos abandonados y pues los cogimos, les buscamos hogar y nos quedamos con el que él anda ahora, porque el gato nos encantó”.

En medio de una dificultad salió la idea del árbol

En medio de la pandemia, ellos ya no podían salir a trabajar a la calle. Fue una época difícil, pero fue justo el momento para Oscar pensar en una nueva idea. Es así como se ideó un traje con una máscara y un árbol, y así, a la vez que podía salir, para continuar su labor, se protegía en medio de la pandemia.

“El traje que él tiene ahora lo creó en plena pandemia, porque pues nos dio duro, porque nosotros trabajamos en la calle, entonces no sabíamos que hacer y teníamos como 15 animales rescatados, obviamente, a todos siempre los recuperamos y les buscamos hogar. Él se puso a pensar y sacó ese traje para generar conciencia y de paso poder salir a seguir trabajando”, relata su compañera de vida Gabriela, “y pues eso también fue en un estrés y una preocupación pues primero porque no podíamos trabajar, ni había dinero, y aparte, él siempre ha sido muy ambientalista y animalista y pues pensando, que, por ser así de inconscientes, es que estamos como estamos, y él pensó en poner un grano de arena al cambio, dejando un mensaje al que quisiera recibirlo”.

“Él viendo todo lo que está pasando con la tala de árboles y con lo del COVID, pues pensó en hacer ese traje para dar el masaje de que, si no cuidamos el planeta, vamos a terminal mal, porque ni siquiera con un arbolito en la espalda vamos a poder vivir”.

Y así continua Oscar por el mundo, llevando un mensaje a cada lugar que llega, así va Oscar por la vida, siendo único y rompiendo esquemas, dejando esta misiva en cada uno de los corazones que lo avistan.

 

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