
Recuperar y difundir la historia de Rionegro: una lucha de todos sus habitantes
Los presidentes de la Academia Antioqueña de Historia y Fundación Cordovista de Colombia, Doctores Orestes Zuluaga y Ahmed Restrepo, quienes participaron de la sesión de la Tertulia de la Biblioteca Pública de Rionegro el 23 de noviembre, nuevamente introdujeron la discusión sobre la importancia de constituir el Centro de Historia en esta ciudad, una tarea que se ha propuesto cumplir la Academia en el Departamento de Antioquia, particularmente en los municipios con profundas huellas en la historia.
La propuesta surgió en el curso de la conversación sobre el valor social que se deriva de promover y mantener un diálogo en torno a la historia y de facilitar procesos de investigación orientados a buscar claridades en algunos campos y hechos, de enriquecer los contenidos existentes y también a promover nuevos descubrimientos en relación con hechos y personajes, especialmente de aquellos cuya memoria ha sido sacrificada o ignorada por una u otra razón.
El centro de la conversación fue la ponencia presentada por el Dr. Alejandro Morales sobre sus investigaciones en relación con el General Francisco Giraldo Arias, un campesino nacido en El Santuario, quien apenas siendo un niño se inició en la milicia oficiando como tambor. Correspondió a don Francisco militar en el ejército realista en la etapa de la reconquista y luego en las fuerzas republicanas. Este personaje ha estado en la memoria de los rionegreros por haberse desempeñado como edecán del General José María Córdova y al parecer por haber sido el que le acompañó en su visita a Rionegro aquel 7 de septiembre de 1829 cuando el valiente General, decidido defensor de la democracia, lanzó su grito de rebeldía contra el gobierno por sus pretensiones de instaurar un gobierno monárquico al estilo francés o inglés, hecho ocurrido en la casa de don Sinforoso García Ortiz, hoy casa de La Convención.
El minucioso y bien documentado trabajo de investigación del Dr. Alejandro Morales fue la razón de la presencia en la Biblioteca Pública de los representantes de las dos entidades de historia de Antioquia, e igual fue lo que desató una amena conversación en la que se abordaron asuntos relacionados con el papel que cumplen las academias y los centros de historia en la difusión de los contenidos de la historia y el que también cumplen los conversatorios, encuentros ciudadanos y debates, en el enriquecimiento de los trabajos de los investigadores.
El primero en referirse al motivo de su presencia en Rionegro fue el Dr. Orestes Zuluaga, quien dijo no haber vacilado en aceptar la invitación del Dr. Guillermo Morales, por su profundo afecto a la ciudad y el reconocimiento a su condición de referente indiscutido de la región, muy a pesar de las posibles diferencias que puedan existir con algunas poblaciones por tal condición de liderazgo a través de la historia. Dijo, además, que es mucha la historia que estas poblaciones tienen que contar y que son muchos los hechos y personajes por explorar; a propósito de esto comentó que disentía de aquellos que ponían a Antioquia en un segundo orden en el proceso de la independencia, porque los hechos históricos dicen otra cosa. Dijo que es mucho lo que nos queda por investigar del siglo XIX para despejar muchos cuadros de la historia que desconocemos. Hizo reconocimiento de la tertulia, porque según su pensamiento hay que proponer espacios de diálogo para enriquecer la investigación que en forma constante hacen los historiadores y los mismos académicos, los que están buscando avanzar en claridades sobre muchos detalles de la historia que pueden ayudar a comprender de mejor manera nuestro rico y no bien ponderado pasado.
Liborio Mejía y José María Córdova, en un momento determinado, se constituyeron en el eje de la conversación. El primero por su condición de primer presidente antioqueño de la República y el segundo por todo su prestigio como militar de la independencia y por el profundo significado histórico de su ruptura con el gobierno en aras de defender su formación y valoración de la democracia. Los dos, como denominador común de la ciudad de Rionegro, la que en razón de sus protagonismos, tiene un lugar de privilegio en la historia nacional, a lo que se suma el destacado papel que jugó en el desarrollo de la economía de Antioquia en los siglos XVIII y XIX, en forma particular con la extensión de las fronteras comerciales y su condición de pionera en la colonización del occidente de Colombia.
El Presidente de la Fundación Córdovista, Dr. Ahmed Restrepo, afirmó que su dedicación al estudio de la vida del General Córdova le ha permitido desmitificar muchos aspectos del prócer dejando ver su condición humana y avanzar en una, ya amplia, producción de documentos, de un carácter develador y profundamente inquisidores en el detalle; a punto tal, según sus afirmaciones, que ello lo ha llevado a constituirse en uno de los investigadores que más ha profundizado y publicado sobre el General antioqueño. También dijo que ha avanzado en investigaciones sobre Liborio Mejía, personaje del cual publicó un trabajo de investigación con motivo del bicentenario de su muerte, el cual luego ha sido enriquecido con otros contenidos. Dijo que esa es una obra que permite una lectura sobre aquella etapa de Colombia caracterizada por diferencias regionales y las batallas de la campaña del sur, el escenario en el que intervino el ínclito hijo de Rionegro.
El Dr. Ahmed invitó a cultivar pasión por la historia, a fidelizar sus narrativas a través del rigor en las pesquisas documentales y la indagación en el lugar de los hechos, las rutas y los procesos que condujeron a los mismos, y a enriquecer los espacios de diálogo para compartir los desarrollos de las investigaciones y la producción de documentos, como posibilidades para analizar con juicio crítico todas esas producciones del pasado, en las que muchas narraciones y conceptos dejaron algunas oscuridades, o abren posibilidades de nuevos desarrollos investigativos.
Al hacer referencia al desinterés por el estudio de la historia y a la misma indiferencia por su enseñanza, manifestó que hay que agotar todas las posibilidades para que los ciudadanos se motiven, y que si bien es muy difícil aspirar a que los libros circulen en el mercado, existen otros medios para hacer pedagogía de la historia, los que tienen costos más bajos y despiertan interés en los ciudadanos. No hay que cerrarle la opción a esos medios porque ellos responden a las nuevas realidades de la mentalidad humana, de modo tal que uno es el rigor del historiador y otra la motivación que tienen los ciudadanos por los diálogos históricos y la misma lectura de documentos.
Los miembros de la tertulia expresaron su complacencia y gratitud con los visitantes, invitándolos a nuevos conversatorios sobre temas de interés para el colectivo; pero igual les manifestaron que la tertulia ha sido un espacio que les ha permito el encuentro y el diálogo amigable en torno a la historia de Rionegro, y que el fin es darle solidez como espacio que facilita la Biblioteca y que permite ese diálogo intergeneracional en el que todos son constructores de un imaginario de la ciudad sin darle la espalda al valor de su historia.
El conversatorio culminó con un reconocimiento al Dr. Alejandro Morales por su gesto solidario con la Tertulia y con Rionegro, al compartirle su exquisito trabajo de investigación sobre un personaje de la historia apenas mencionado como edecán de Córdova, pero del que realmente muy poco se conocía.
Por: Jesús Gonzalo Martínez Cardona
Fotos: Cortesía



