
La oportuna reacción de un centinela que le impidió a un terrorista entrar con un campero cargado con 300 kilos de material explosivo, hasta el parqueadero del comando de Policía, evitó una tragedia mayor, los expertos que lograron neutralizar el explosivo se mostraron sorprendidos por su composición, nunca antes utilizada en esta clase de delitos, y estimaron que los efectos de la onda expansiva hubiesen sido tres veces superior a los del atentado contra el edificio del DAS en Bogotá, por lo que fácilmente podría haber borrado del mapa a este barrio, uno de los más tradicionales del municipio.
La mayoría de los habitantes dormían cuando se registró el hecho, hacia las cinco de la mañana de aquel 19 de Febrero.
El carrobomba fue cargado con 200 kilos de explosivo amonal , un compuesto de trinitotolueno (TNT) y nitrato de amonio, que estaba rodeado con 55 galones con unos 100 kilos de nitroglicerina. Tenía varios detonadores y un temporizador programado.
Para armar el explosivo fue utilizado un automóvil Montero de color blanco que figuraba en la lista de vehículos robados en Medellín.

Según el relato del policia que hacía guardia, cuando el conductor del vehículo se vio sorprendido, avanzó con el carro varias cuadras adelante de la sede policial, estrellando el campero contra un poste ubicado en el puente contiguo a los edificios de La Mota, luego de esto huyó a pie, sin poder ser detenido.
Tras años de investigaciones se determinó que los responsables sería el grupo armado ilegal del ELN, quienes atemorizaron el Oriente Antioqueño a finales de los 90s, aunque en primera instancia las autoridades de turno y el entonces alcalde Hugo Castaño se abstuvieron de señalar responsables.
Disputa territorial entre los paras y la guerrilla en el Oriente Antioqueño habría sido la causa del atentado.
Entre el 97 y 2001 se vivió una disputa territorial entre guerrilleros y paramilitares, con el accionar permanente de dos frentes de las Farc y una compañía del ELN, así como miembros de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), por lo que se cree que este atentado serviría como una muestra del dominio y poder del grupo terrorista.
Días antes del hecho ocurrido en el Barrio El Porvenir, en una acción contra estas organizaciones, nueve agentes del CTI de la Fiscalía fueron retenidos y posteriormente liberados, cuando ingresaron a un campamento paramilitar, en el municipio de La Ceja, en busca de fosas comunes.
En el lugar, sin embargo, sólo fueron encontradas dos tumbas con tres cuerpos que más adelante se estableció que corresponderían a tres comerciantes oriundos de El Santuario quienes habrían sido secuestrados y posteriormente asesinados.
Las siguientes fotografías, corresponden a imágenes inéditas y nunca antes reveladas por un medio de comunicación, en ellas se ve como el vehículo particular quedó varado en plena vía, luego de chocar contra un poste, ante el asombro de los más de 120 Policías que se encontraban en el lugar y las casi 1000 familias que vivían en cercanías a donde se perpetraría el atentado, el cual hubiera quedado en la historia como el hecho terrorista de mayor envergadura cometido en el país.

Investigación: Julián Dávila
Fuentes: El Tiempo, Entrevistas, El Colombiano.
Fotografías: Inéditas de autor desconocido.



