
La falta de agua potable en las veredas Los Pinos y Río Abajo, en Rionegro, desató una fuerte denuncia de la comunidad, que asegura estar enfrentando una crisis prolongada en el servicio, mientras la empresa operadora explica la situación como una contingencia técnica y eléctrica.
A través de un derecho de petición radicado el 21 de abril, la Junta de Acción Comunal de Los Pinos advirtió sobre lo que considera una vulneración de derechos fundamentales como el acceso al agua potable, la salud y la vida digna.
Según el documento, los habitantes llevan varios días sin un suministro adecuado y, cuando el servicio regresa, el agua presenta malas condiciones.
“El agua llega turbia, con lodo, no es apta para consumo ni para el aseo”, señala el oficio, que también reporta afectaciones en la salud, daños en electrodomésticos y dificultades en la vida diaria.
La comunidad sostiene que el problema no es nuevo. Desde hace años, aseguran, se registran fallas recurrentes, especialmente en fines de semana, cuando disminuye la presión o se suspende el servicio.
Más de 700 familias estarían siendo afectadas por esta situación.
Uno de los puntos más críticos de la denuncia tiene que ver con el crecimiento urbanístico en la zona.
Los habitantes aseguran que, mientras el servicio actual es deficiente, se están instalando redes para nuevas parcelaciones y proyectos de vivienda, lo que podría estar sobrecargando el sistema.
“Se está ampliando la cobertura sin solucionar primero el problema existente”, advierte la comunidad, que también cuestiona la entrega de licencias de construcción sin garantías en la prestación del servicio.
Frente al caso, ARSA E.S.P. explicó que la situación se originó por una falla en el sistema de bombeo de la planta de tratamiento, lo que ha impedido que el tanque de distribución alcance sus niveles normales.
A esto se suma, según la empresa, una contingencia adicional en el sistema eléctrico de impulsión, que ha generado inestabilidad en la operación de la bomba principal.
De acuerdo con el director técnico, Juan Esteban Rivillas, las fluctuaciones de voltaje y los cambios en los amperajes han provocado detenciones inesperadas del sistema, reduciendo la capacidad de abastecimiento.
La entidad aseguró que estos problemas son externos a la operación interna de la planta y están relacionados con el suministro de energía en la zona.
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Medidas de contingencia y limitaciones
ARSA informó que, debido a estas fallas, no ha sido posible cumplir con el cronograma de racionamientos previamente establecido.
Como alternativa, implementó el suministro de agua mediante carrotanques en puntos estratégicos de las veredas, mientras se trabaja en la estabilización del sistema.
La empresa indicó que el servicio por red se restablecería de manera gradual, combinando el abastecimiento con carrotanque durante los próximos días.
Pese a las explicaciones técnicas, la comunidad insiste en que la problemática va más allá de una contingencia puntual y exige soluciones estructurales.
Entre sus solicitudes están el restablecimiento inmediato del servicio, un plan de contingencia efectivo, la revisión de la capacidad del sistema y la reparación de la vía, también afectada por obras recientes.
Además, pidieron la presencia de autoridades municipales, organismos de control y la empresa operadora en una reunión urgente para dar respuestas concretas.
Una tensión que sigue abierta
Mientras la empresa atribuye la crisis a factores técnicos y externos, los habitantes sostienen que el problema es consecuencia de años de fallas acumuladas y decisiones que no han priorizado a la comunidad.
La situación deja en evidencia una tensión entre las explicaciones institucionales y la realidad que viven cientos de familias, que hoy reclaman soluciones definitivas a un servicio esencial.



