
Muchas veces nos hemos topado en el Oriente Antioqueño con grandes paisajes verdes cubiertos de hermosas flores de color naranja, que sobre la inmensidad del verde antioqueño, resalta por su color y belleza.
“El ojo de poeta» fue introducido en Colombia desde África con intereses ornamentales; esta planta trepadora fue reportada en Antioquia en 1950 y actualmente, es considerada como una de las 100 especies invasoras en el país. Tal es su condición de amenaza que es considerada como un peligro para la flora y fauna, y en general para los ecosistemas que invade y coloniza. En 2010, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt la describió como una de las especies invasoras con mayor peligro para los ecosistemas nativos colombianos”, así lo describió Agrosavia en su informe del año 2019. Nada más cercano en el 2023.
Tan voraz, con inadvertida belleza, el “ojo de poeta” (Thunbergia alata), se come los bosques antioqueños sofocando las plantas nativas a su paso, sin permitir que estas reciban el sol; dificultando la entrada de sus rayos para la germinación y crecimiento de las especies nativas.
Cornare, la autoridad ambiental en la región, desde el año 2016 viene realizando actividades de control del “ojo de poeta”, por ser esta una especie invasora difícil de controlar; dadas sus altas capacidades reproductivas respecto a nuestro ecosistema de cobertura boscosa y humedad relativa alta.
Generar conciencia en el territorio, es el mayor reto de Cornare, ya que se requiere de la participación de toda la ciudadanía en los diferentes programas, que buscan desde sacar usos alternativos a esta planta para el aprovechamiento de la misma en la industria medicinal o cosmética.
“Según estudios de la Universidad EAFIT, la propagación de esta planta es muy particular, pues sus semillas se esparcen hasta 12 o 14 metros, por eso su radio de irrigación es muy amplio, de ahí que es importante que para controlarla se arranquen de raíz, utilizando guantes o machete, y se entierre en una fosa, para evitar su expansión incontrolable”.
Los trabajos de estudio, e investigación, sobre esta planta ha arrojado que tiene mayor presencia en todo el Valle de San Nicolás, en la zona páramo y bosques.
Fuentes de información: Cornare – Agrosavia



