AltiplanoRionegro

Después de dos años de entrar en funcionamiento el túnel de Oriente, vías completarías siguen en el papel.

Desde el año 1963 se hablaba de un megaproyecto que uniría el Valle de San Nicolás con el Valle de Aburra. En las dinámicas de conexión entre los Valles, hace parte fundamental la construcción de la autopista Medellín – Bogotá, los embalses y el aeropuerto internacional José María Córdova, estos megaproyectos cambiaron en gran medida las dinámicas del Oriente Antioqueño, constituyendo en esto un cambio de vocación, uso del suelo, relaciones sociales.

Y ¿el ahorro de tiempo?

De nada servirá el túnel, donde se estipula un ahorro en tiempo de 23 minutos para llegar de Medellín al Valle de San Nicolás, si las vías que reciben esos vehículos son deficientes para ese tráfico vehicular.

El Túnel de Oriente sería una especie de cuello de botella si no se avanza en la construcción de vías en doble calzada que lo conecten, lo cual coincide en la necesidad del sistema vial que funcione como un brazo del túnel y que permita que el flujo vehicular sea ágil en su interior y en sectores aledaños del Oriente.

Siete trazados claves

Sancho Paisa – Sajonia – Don Diego – El Tablazo; La Ceja – El Retiro; Aeropuerto José María Córdova – Llanogrande; Autopista Medellín Bogotá – glorieta aeropuerto José María Córdova – Llanogrande – Rionegro (club recreativo Comfama); La Ceja – Rionegro; Zona franca Rionegro – El Tablazo; La Ceja – El Carmen.

Hoy ya vivimos embotellamientos, por esto es de suma importancia comenzar a proyectar y ejecutar obras que permitan el mayor provecho de esta vía que se construyó con el objetivo de reducir los tiempos de desplazamiento, generando mayor conectividad económica y humana entre los dos valles.

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