AltiplanoAntioquia

Así se trafica con crías de hipopótamo en Antioquia

Foto Portada: Voragine.co

¿Sabía que en Colombia capturan hipopótamos pequeños para venderlos? Conozca cómo es ese tráfico ilegal, historias de ataques de estos animales, el sabor de su carne, y cómo va invadiendo el país esta especie que fue traída, en los años ochenta, por Pablo Escobar.

 

Las zonas en las que se está dando la captura de estas especies son Doradal, corregimiento de Puerto Triunfo, y en Puerto Boyacá, según Blu Radio, medio que destaca que los cazadores los atrapan cuando los hipopótamos son sorprendidos en algunas lagunas.

Tal situación, agrega la emisora, ha hecho que los hipopótamos adultos reaccionen de forma agresiva para salvar a sus hijos y se presenten casos como el del campesino que fue atacado por uno de esos especímenes

Con ese escenario, David Echeverri López, del Grupo Bosques y Biodiversidad de Cornare , dijo que ya se presentó la denuncia ante la Policía.

“Como vemos, es complejo de manejar, porque son situaciones que ocurren en la clandestinidad, es muy preocupante porque no sabemos hacia dónde estén llevando esos animales”, dijo en la frecuencia.

Esa es una situación bastante perjudicial para el ecosistema de la zona, pues la población de hipopótamos se ha desbordado e, incluso, se ha hablado sobre la posibilidad de sacrificar a varios especímenes por el daño que ocasionan en la zona.

Así pues, si las crías de los animales traídos por Pablo Escobar son vendidos clandestinamente, no se sabrá para dónde se los están llevando y así el problema de su control natal se expandiría para más regiones.

¿Cuánto cuestan las crías de hipopótamos de Pablo Escobar?

El tráfico de esos animales, a pesar del riesgo, puede ser muy lucrativo para quienes se atreven a capturarlos y arrebatarlos de sus madres. De hecho, El Tiempo, en una crónica, expone que hay campesinos que hablan sobre la existencia de crías en sus viviendas.

Lo mencionan sin temor, pese a tratarse de un tema ilegal, y el afán de vender es grandísimo, cuenta el diario. De hecho, uno de los pobladores de Doradal contó a ese impreso que ha ofrecido una cría a todo el mundo, aunque sin éxito.

Es más, es tal el descaro al momento de querer deshacerse del animal que el poblador se lo ofreció al periodista del rotativo. El precio: siete millones de pesos, con cuidados iniciales incluidos.

En otro escenario, en un lugar de paso para crías que no tienen madre, otro hipopótamo bebé fue vendido por 6 millones de pesos. 

En ese caso, el comprador pagó los gastos de alimentación mientras estuvo en la finca de paso, además de los cuidados veterinarios, registró El Tiempo.

El medio digital Vorágine.co entrevistó a uno de los presuntos traficantes de hipopótamos esto dijo: 

—¿Usted se ha imaginado a un perro jugando con un hipopótamo? —me pregunta el hombre T.

—Creo que el hipopótamo lo mataría de un pisotón, y adiós al perro —respondo.

—Espere tantico, ya va a ver.

Hace una llamada. Al otro lado de la línea contestan.

—Hermano, páseme las fotos del hipopótamo, del chiquito que tenían en la casa — deja de hablar, quizá al otro lado de la línea le preguntan el motivo.

—Es para meterlo a la cárcel —dice el hombre T y suelta una carcajada. Nadie responde al otro lado de la línea, luego me mira con el rostro serio.

—Mami, espere que mi hermano se asustó y me colgó. Es que, con tanto rollo con la policía, usted sabe, esta vaina es ilegal.

 —¿Qué es lo ilegal? —en ese momento, desconocía el motivo por el que tenían las imágenes.

—Pues capturarlos y venderlos a gente con mucha plata, ¿me entiende? Mi hermano ya ha vendido cuatro.

Esperanzados en que llegaran las fotos, nos sentamos a tomar una gaseosa en el barrio que él consideró más adecuado para llevar a cualquier turista o recién llegado: La Aldea, sector construido en los años ochenta. Algunos habitantes ya viejos, que vieron cómo se levantaba esa belleza mediterránea en la tropicalidad colombiana, aseguran que fue obra de Pablo Escobar. Humberto Cadavid, quien lideró la creación de ese lugar con la empresa Doradal Ltda, dice que el narcotraficante nada tuvo que ver. Con o sin plata oscura, lo que es innegable es que allí se encontraba la taquilla en donde se regalaban las boletas para que las familias ingresaran gratis a la Hacienda Nápoles, la réplica del jardín del Edén construida por Escobar en el mismo corregimiento.

Mientras que el resto de Doradal está levantado de acuerdo al gusto, el dinero y los afanes de cada habitante, con casas dispares y de distintos materiales; este barrio parece importado, piedra por piedra, de alguna isla griega. Las casas blancas, de ventanales y puertas color turquesa, están tan limpias como si sus fachadas fueran inmunes al clima, el polvo y el tiempo. Las calles están empedradas, rodeadas de materas con cayenos y buganvilias. Para completar la obra erigida en la ladera de una montaña se construyó un lago artificial en la parte baja para representar, de manera minúscula, el mar Mediterráneo. En ese lago ubicado a un costado de la autopista Medellín-Bogotá, se zambulle libre, durante el día, y desde hace un año, un hipopótamo. Hay testimonios de conductores sorprendidos al ver a la bestia cruzar la autopista en el ocaso del día, y hay fotos y videos que validan las palabras.

Aunque graciosos en el agua, con sus bufidos y rechonchas carotas que los hacen ver como si tuvieran una eterna sonrisa bonachona, cometen sus delitos en la noche. Según Magdalena Torres, exdirectora de la Unidad de Gestión Ambiental de Puerto Triunfo, cabecera municipal de Doradal, en la alcaldía reposa una denuncia interpuesta en 2019 por el robo de dos bultos de zanahoria por parte de un delincuente paquidérmico en las inmediaciones de La Aldea. El denunciante solicitó en su momento que algún estamento ambiental o gubernamental le devolviera lo robado. Ni fue reparado el hombre, ni apresado el delincuente que sigue nadando en la charca y dándose sus escapadas en busca de comida y unos nuevos costales de zanahorias.

Al mediodía, al lado de ese lago, una pareja de jóvenes intenta divisar al animal. No hay rastro, solo se ven algunas aves hambrientas que remueven las aguas para capturar algún insecto.

—¿Pero si está? —pregunta el hombre T al joven.

—Bróder, claro que sí. Lo vi hace como dos días.

***

Después de una espera, el celular del hombre T vibra anunciando la llegada de nuevos mensajes; eran varias fotos y un video. Al desplegar el video aparece un hipopotamito batiendo su cola detrás de un perro del mismo tamaño. Le da topes, todavía suaves, para llamar su atención. El uno ladra y el hipopótamo hace una especie de gruñido, similar al de los cerdos. Quizá, después de casi tres meses de vivir en esa finca se haya creído un perro.

—¿No le parece una ternurita? —dice con los ojos clavados en la pantalla y esbozando una sonrisa triunfal. Parece un niño presumiendo un juguete ajeno. —No me lo va a creer, pero ese animalito era todo consentido, uno le hacía quisquisquisquis, y se iba detrás de uno para pedir tetero.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba