
Emanuel Gutiérrez, un joven de 14 años del municipio de Rionegro, ha encontrado en el deporte paralímpico Boccia una pasión y un propósito. Este deporte, que requiere gran precisión y estrategia, lo ha llevado a destacarse desde que comenzó a practicarlo a los 11 años. Hoy, Emanuel compite a nivel nacional y sueña con llegar a lo más alto en este deporte.
Emanuel inició este deporte por casualidad, “íbamos en un carro y el señor conductor nos habló sobre este deporte, nos dijo que conocía a alguien que venía de Cúcuta y manejaba en grandes ligas este deporte. El señor se motivó mucho al conocer a Emanuel y lo impulsó a que practicara Boccia”. Desde entonces, Emanuel ha demostrado un gran talento y dedicación, logrando posicionarse en el cuarto lugar en la semifinal nacional celebrada en Cali en el pasado mes de julio. Su participación en el proyecto «Talentos», del Ministerio del Deporte, también ha impulsado su crecimiento como atleta.


Sin embargo, Boccia es un deporte costoso. Para competir, es necesario contar con un equipo especializado que incluye un juego de 13 boccias propias y una silla de ruedas adaptada, lo que representa una inversión considerable. Emanuel necesita alrededor de 5 millones de pesos para su kit de pelotas y 6,8 millones para la silla.
Con el fin de recaudar los fondos necesarios, Emanuel y su madre han creado una microempresa de pan artesanal. Ofrecen una variedad de productos, como panes de maíz, triple queso, galletas de chocolate, oreo y Nutella, todos personalizados según el gusto del cliente. «Este emprendimiento no solo nos ayuda económicamente, sino que también nos permite perseguir el sueño de adaptar una silla de ruedas para que Emanuel pueda continuar su trayectoria en Boccia», expresó su madre Gisela.


El valor del pan es de $15,000 pesos, y aquellos interesados en apoyar la causa pueden ponerse en contacto con Gisela Sosa al número 314 7547313. Además, pueden seguir la cuenta de Instagram de Emanuel, donde comparte su amor por el deporte y los avances de su emprendimiento.
«Este deporte ayuda a Emanuel a ser independiente, a demostrar quién es. Siempre ha sido un niño lleno de energía y luz, y Boccia le ha permitido canalizar su pasión», señala su madre.



