
En el municipio de Sonsón, en el corregimiento de Jerusalén, la comunidad comparte la vía de acceso a sus veredas con la vía de acceso a la planta de Argos, los habitantes de esta zona, desde hace muchos años han manifestado su descontento con las limitaciones que impone Argos para el ingreso y tránsito por esta vía, pero al parecer esto no ha tenido mucho eco.
El camino, las veredas, los habitantes, sus costumbres y el territorio existieron muchos años antes que la llegada de Cementos Argos a Jerusalén. Desde que llegó la empresa de cementos a este corregimiento, todo comenzó a cambiar para sus habitantes. Desde el momento en que la planta se instaló ya el camino no era su camino, ahora deben pedir permiso para pasar.
“La problemática con el camino se incrementó más cuando pasó a ser Cementos Argos, porque cuando era cementos Río Claro no había ningún problema.
El camino existió antes que la empresa hace más de 50 años y han ocurrido muchos problemas con los vigilantes, pero son mandados por Argos, han devuelto personas picados de serpientes incluso uno niño murió hace como 8 años, dañaban los mercados para los niños, requisaban a los campesinos. Bueno eso se solucionó, y no volvieron a hacer esas cosas”, relató uno de los habitantes de la zona.
“Pero ahora en la pandemia y después, están molestando mucho, incluso no querían dejar pasar un chivero con campesinos y los mercados, ahora está que si alguien que no es de las veredas o corregimientos quiere pasar por ahí no lo dejan, debe pasar los datos como nombre, apellido cédula y placa con anticipación y sino lo devuelven y le dicen de la vuelta por la Danta o lo mandan hablar con el inspector. Si un familiar nos va a visitar debemos pasar esos datos y si no, no los dejan pasar, eso es muy aburridor”.
El camino, además de ser el paso para los habitantes de las veredas que conforman el corregimiento, es también el paso para los turistas que quieren visitar los parajes naturales y reservas agroecológicas de la comunidad, proyectos de turismo ecológico que ha nacido desde y para sus pobladores, que hoy tienen una visión de conservación y no de explotación: “Nos han devuelto turistas o los han hecho esperar hasta una hora para decirles no pueden pasar”.
Pobladores de más de seis veredas se han visto afectados por el control del territorio. Las restricciones han cambiado por completo la forma de transitar de los moradores, según relatan, solo se puede pasar en vehículo automotor, no pueden pasar caminando, ni en bicicleta, ni en caballo o en mula: “Somos varias las veredas afectadas y que pasamos por ahí. Las Palmas, La hermosa, Santa Rosa, El tesoro, Campo Alegre, personas del corregimiento La Danta y Aquitania que a veces pasan por ahí, además de La Hinojosa del municipio de San Francisco”. La comunidad lo que ha pedido es una vía que no interfiera con las operaciones de la planta y que no afecte sus vidas: “Las comunidades lo que les hemos pedido es una vía alterna por fuera de la planta, pero no ha sido posible”.
Vía “Paso por Planta”
La vía se desprende del corredor Nacional Medellín – Bogotá pasa por el sector poblado de Jerusalén, llega a la portería Norte (Portería 1) de las instalaciones de la Empresa Argos allí se desprende diferentes acceso a los sectores de campamento, producción y canteras, continua hasta portería Sur ( Portería 2), pasa por el paraje Las Palmas y luego se encuentra con la vía que proviene del corregimiento la Danta, después de un recorrido de al menos un kilómetro, se divide en dos ramales, uno que llega hasta sector poblado de la vereda las hermosa (municipio Sonsón) y el otro a la vereda las Hinojosas (municipio de San Francisco), en donde finaliza su recorrido.
Contexto Territorial
El corregimiento de Jerusalén pertenece al municipio de Sonsón. Cuando la autopista Medellín- Bogotá pasó por esta zona se asentaron allí empresas explotadoras de los recursos minerales como Argos, la cual se dedican a la explotación de las minas de caliza y a la producción masiva de cemento. Fue creado el 2 de diciembre de 1998.
El principal renglón de su economía, al igual que la de toda esa región, es la piedra caliza, lo que llevó a que desde 1972 el ingeniero Benjamín Ferrer Ibáñez se diera cuenta del potencial que ofrecía esta región e, inmediatamente, Cementos El Cairo y Argos comenzaron a comprar los terrenos para la futura planta, ubicada en un 95% en Sonsón. El 5 de mayo de 1986 se construyó en este corregimiento la planta de cementos Rio Claro la cual fue inaugurada por el presidente Belisario Betancur el 20 de junio del mismo año.
La planta fue construida en dos años con un costo de $12.500 millones de pesos. Su producción era en 1986 de 550.000 toneladas anuales y reservas de más de cien millones de toneladas.
Fotografías: Equipo de Seguimiento Ambiental ANLA





