
El buñuelo santuariano, famoso, no solo por su sabor, sino también porque se conserva suave por varios días.
Por: Andrés Betancur
El buñuelo del municipio de El Santuario es un producto característico en la región, pues, sus ingredientes y preparación hacen que este pueda conservarse por mucho más tiempo, sin perder su suavidad y su delicioso sabor.

Está conservación ha permitido que el buñuelo santuariano sea deleitado en otros municipios del departamento y en otros lugares del país convirtiéndose en un producto con reconocimiento incluso internacional, ya que, es del gusto tanto de propios como de visitantes.
Detrás de sus ingredientes como harina de maíz, capio, quesito, huevo y manteca, se esconde toda una tradición herencia de los judíos sefardíes, que celebraban la Janucá o fiesta de las luces. También se conoce que desde el año 1.900 en la vereda El Retiro se comenzó su producción en gran cantidad cuando doña Juanita Gómez, esposa de don Manuel Ramírez “Manuel Buñuelero”, replicaba la receta, llevando los primeros buñuelos calientes a la mesa de su hogar.

Estos buñuelos que en aparecía son distintos a los tradicionales colombianos, porque se abren durante la fritura. Son famosos debido a que luego de su preparación, pueden ser exportados a cualquier parte del mundo, gracias a su durabilidad, que puede ser hasta de tres semanas sin ponerse duros.
Hoy en día el buñuelo santuariano es comercializado en diferentes lugares del país, es común encontrarlo en los pequeños puestos de comida de las carreteras y en las tiendas de barrio, reafirmando que se ha convertido en un producto tradicional, así como la arepa paisa y el café colombiano.



