La cuarta generación de tecnología de telefonía móvil, 4G o LTE, apenas parece haberse impuesto masivamente cuando ya todo gira en torno al 5G, sobre todo en el Mobile World Congress de Barcelona, que se celebra hasta este jueves.

El debate en torno al nuevo estándar, que debería estar listo para funcionar de aquí a 2020, centra todas las charlas. Pero ¿en qué nos afectará el 5G en el día a día?

Primeramente con su enorme capacidad de transmisión, que en teoría puede llegar a los 10 gigabits por segundo (GBit/s), es decir, 10.000 megabits por segundo (Mbit/s). En las redes 4G actuales lo normal es que se alcance en teoría un máximo de 300 Mbit/s y muchos usuarios de smartphones navegan con tarifas de un máximo de 50 Mbit/s.

Sin embargo, no se deberían tener expectativas exageradas sobre las tasas de transmisión del 5G, al menos en la fase inicial. “Los 10 GBit/s llegarán”, dice Slamowir Stanczak, director del Departamento de Comunicación Inalámbrica y Redes del Instituto Fraunhofer de Telecomunicaciones, que muestra en la feria sus investigaciones y desarrollos del 5G. “Pero no en todas partes y para todos”. Las tasas logradas en una célula de radioemisión tienen que repartirse entre todos los usuarios que la utilizan, explica.

Para muchas de las aplicaciones de la nueva tecnología es más importante otra característica del 5G: que reducirá la latencia (velocidad de transmisión) a un milisegundo o incluso menos. Se trata, por tanto, de unas velocidades ínfimas de reacción ya no perceptibles por el ser humano.

“Los proveedores de red hacen su negocio en la actualidad con altas tasas de transmisión”, señala el profesor Stanczak. “Pero la industria necesita bajas tasas de latencia, alta confiabilidad, elevada seguridad y alta disponibilidad”. Se espera que el 5G sea la solución que hará felices tanto a los consumidores que necesitan muchos datos como a las empresas -sobre todo a las interesadas en el control en tiempo real de sus máquinas y automóviles conectados en red-.

“Será una ventaja inmensa para el Internet de las cosas”, dice Phil Twist, jefe de comunicaciones de la división de redes móviles de Nokia. “Ofrecen 1.000 veces más capacidad para conectar cosas”, señala Twist comparándolo con el 4G.

Y eso es necesario, porque no sólo requieren el 5G innumerables “wearables”, sino también los automóviles, que deben poder comunicarse entre sí en tiempo real.

Y también la realidad virtual (VR) y la realidad aumentada (AR) serán móviles, por ejemplo para servicios técnicos en los que el trabajador reciba los planos o instrucciones proyectados en unas gafas inteligentes.

¿Cómo se conseguirán técnicamente estas tasas de transmisión más alta y tiempos de reacción más breves? Para ello hay que seguir tres direcciones de desarrollo, indica Stanczak: Hay que aumentar drásticamente el número de antenas, de modo de que llegue a haber incluso más antenas que usuarios en una célula. Este tipo de sistemas se denominan MIMO Masivo (Multiple Input Multiple Output). Y las redes serán más densas, con más estaciones de transmisión más cercanas entre sí.

Y como el espectro de frecuencia actual entre los 0,8 y los 2,6 GHz ya está lleno, hay que utilizar frecuencias más elevadas para la transmisión de datos para tener más ancho de banda. “Se trata del sector entre 6 y 300 GHz. Aquí estamos hablando de tecnología de ondas milimétricas”, dice Stanczak.

Para que la reacción de las señales se produzca en milisegundos hay que organizar además las redes móviles de manera más descentralizada, lo que significa que determinados datos de una célula radioemisora para determinadas aplicaciones no se envíen lejos, sino que sean filtrados o elaborados directamente en la estación base. Eso lo harán módulos informáticos que deben ser instalados en las estaciones.

Las redes 5G pueden tener en cuenta, además, que no todo es igual de importante, no todo necesita el mismo ancho de banda o hay que responder a todo igual de rápido. Mediante un software se pueden regular y dividir las redes 5G y sus recursos, explica Phil Twist.

De esta forma, una subred tiene un ancho de banda especialmente grande para emitir videos, la otra reacciona muy rápido y podría usarse para conectar automóviles entre sí. Esta opción, llamada “Network Slicing”, la tienen las redes 5G, no existe en el 4G, añade.

Esta “superred” no llegará, sin embargo, de un día para otro, sino que se irá creando lentamente, porque el 4G no está aún completamente desarrollado. En el camino al 5G se habla a veces del 4,5G como un paso intermedio en el que los sistemas de antenas MIMO ya desempeñan un papel importante. “El 4G seguirá siendo la red mayoritaria en los próximos cinco años”, pronostica Twist. Las primeras islas 5G surgirán a partir de 2020 para determinadas aplicaciones e irán creciendo poco a poco.

FUENTE: dpa

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