Natalia Pérez | Psicóloga

Hace poco más de un año inicié con gran motivación un curso de inglés, por fin después de tantos años de conocer ese idioma por obligación en el colegio y la universidad, ahora lo iba a estudiar por gusto y porque le encontraba utilidad…

Con el pasar de los días curiosamente comenzaron a cruzarse compromisos que no me permitían asistir nuevamente a clase por un par de meses, y yo sin darme cuenta de mi autosabotaje los aceptaba. Así fueron pasando los meses y yo seguía con la ilusión de aprender mi segundo idioma, pero sin brindarle espacio en mi agenda a dicha meta.

Pues bien, dando cumplimiento a mis propósitos de año nuevo, esta semana retomé las clases y tal como hace un año, me dije a mi misma: “este año si es enserio”. Con ese pensamiento asistí a mi primer día de clase (como por sexta vez) y casualmente me encontré con personas que retornaban al igual que yo, pero también con quienes con el susto y la sensación de estar perdidos, asistían por primera vez a clase. Fue entonces cuando recordando ese “esta vez si es enserio” que caracteriza la mayoría de propósitos de año nuevo, me pregunté ¿Y por qué esta vez sí?, ¿Qué hará la diferencia con los años anteriores?, entonces me descubrí dándole concejos a aquellos que apenas iniciaban e internamente me dije: “Natalia, ¡por favor escucha tus propias palabras!” y con ello decidí poner en práctica lo que tanto recomiendo, y a su vez compartirlo con ustedes para que también puedan decir “esta vez si es enserio” de manera realista.

Primero que todo es importante clarificar el objetivo que quieres cumplir ya que como dicen: “si no sabes para dónde vas, ya llegaste”. Definir claramente la meta siendo específicos al describirla, incluso poner una fecha exacta nos ayudará a enfocar nuestra energía a su cumplimiento y a estar atentos a las oportunidades que se nos presentan. Al momento de definir nuestras metas es muy importante que nos preguntemos ¿para qué quiero lograr esto?, ¿esta meta es algo que realmente quiero o es algo que creo los demás esperarían que yo cumpliera? Si las respuestas a estas preguntas confirman que este objetivo realmente surge de nuestra motivación interna y que tiene sentido para nuestra vida, entonces vamos por buen camino, recuerda que quien deberá comprometerse a cumplirla eres tú y si no le encuentras sentido a hacerlo, con el tiempo desistirás de ella.

Después de tener las metas claras y definidas y de darles sentido a su cumplimiento, es trascendental (como dice un gran amigo mío) que creas que eres capaz de cumplirla, pues si tú no crees en ti ¿quién más lo va a hacer? Muchas veces dejamos propósitos inconclusos sólo por no creer que somos capaz de lograrlos o por no sentirnos merecedores de ese logro, y es aquí donde recuerdo nuevamente la frase que compartí en el anterior post: “Cree en ti con tanta fuerza que el mundo no pueda evitar creer en ti”.

También es importante crear un espacio fijo en nuestra agenda para hacer aquello que nos acerque a cumplir nuestra meta y así mismo respetarlo, evitando el autosabotaje del que a veces ni somos conscientes, que si un día está destinado a dicha meta no lo ocupemos con ninguna otra actividad diferente a la asignada, mintiéndonos a nosotros mismos con la famosa excusa: “después me pongo al día”. Aquí debemos poner especial atención a la planeación, siendo de gran ayuda hacer una lista del paso a paso a cumplir dividiendo esa gran meta en pequeños objetivos y evaluando su cumplimiento, lo que nos brindará esa sensación de seguridad y recompensa cada que logremos cada una de esas micrometas y ayudará a que no sintamos tan largo el camino hacia la gran meta.

Ahora bien, aunque por momentos sintiésemos que no lo debemos hacer por temor a que nos tilden de egocéntricos y de modestos, es MUY importante que cada que cumplamos esas micrometas nos demos el autoreconocimiento que merecemos, esa felicitación y ese premio que muchas veces esperamos de los demás también podemos (y debemos) dárnoslo nosotros mismos. En caso de ver o sentir que nos equivocamos en algo, debemos tener en cuenta que somos seres humanos de carne y hueso y por consiguiente nos podemos equivocar, en ese caso más que centrarnos en culparnos por los errores, es importante centrarnos en los aprendizajes que estos nos brindan. Así poco a poco descubrirás que tu percepción de ti mismo y lo que sientes sobre quién eres, se irá transformando mientras cumples tus propósitos.

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