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En Sonsón estudiante crea plataforma educativa que funciona sin internet

Los niños y niñas de la escuela rural Laureano Gómez de Sonsón están siendo beneficiados y orientados en su proceso educativo para el aprovechamiento de su territorio.

El ingeniero electrónico Julián Loaiza López, actual estudiante de Ingeniería de Sistemas de la modalidad virtual de la Universidad de Antioquia (Sede Sonsón), desarrolló una plataforma que funciona sin internet y almacena los contenidos de clase, las evaluaciones y videos para estudiantes de tercero, cuarto y quinto grado de las escuelas rurales de Sonsón. Dicha plataforma la creó en alianza con su esposa Lida Cristina Henao Valencia, docente de básica primaria de la Institución Educativa Rosa María Henao Pavas, sede rural Laureano Gómez.

Lida exalta que “todo surgió al observar a mi esposo participar en las clases virtuales de Ude@, le comenté mi deseo por hacer lo mismo en la educación rural y él hizo realidad esta idea”. La plataforma es de uso libre y funciona sin internet; al respecto, Julián Loaiza expresa: “lo que hice fue hacerle mantenimiento a un computador de la escuela que no funcionaba, tomé una CPU, hice todas las configuraciones y ahí monté un servidor donde están almacenados los contenidos que pueden ser vistos en las tablet. Cada estudiante tiene su usuario y contraseña para realizar las actividades propuestas para ese día. Si están en evaluaciones, ellos entran, presentan la evaluación con un límite de tiempo y, apenas terminan, les genera la nota automáticamente. Esto para ellos ha sido una gran ventaja porque antes era una labor que recaía en el docente”.

Esta alianza comenzó en la vereda Santa Marta, ubicada en el corregimiento Río Verde de los Montes, de Sonsón; vereda que, por la violencia, en el año 2015 contaba con seis familias y solo cinco niños en la escuela. “Cada ocho días veníamos al pueblo, descargábamos videos y se los llevábamos en memorias USB para que los pudieran ver en el computador. Mi experiencia laboral fue con un proyecto del Ministerio de Educación, precisamente para capacitar docentes en temas TIC, y ahí se me ocurrió la idea de montar una plataforma Learning Management System (LMS) para que los estudiantes rurales pudieran tener los mismos recursos que tienen los de las ciudades”, cuenta Julián. “Para 2016 trasladan a mi esposa al corregimiento Los Medios y allá fue donde la plataforma empezó a tomar más vuelo, pues ya eran más estudiantes”, agrega el ingeniero.

La metodología que se aplica en la escuela rural Laureano Gómez de Sonsón es aula invertida, la cual consiste en no asignar tareas para la casa, de modo que todos los deberes se concentran en el salón de clase. Además, por la cantidad de estudiantes en la escuela, los grados primero, segundo, tercero, cuarto y quinto están reunidos en un mismo salón y son acompañados por la misma profesora.

Con dicha plataforma los estudiantes ya tienen una disciplina: ven los videos explicativos –grabados por la profesora– las veces que sean necesarias, realizan las actividades correspondientes, reciben su nota automáticamente y no tienen deberes para la casa. “Me beneficia en el tiempo que les dedico a los estudiantes de transición, primero y segundo con la tranquilidad de que los estudiantes de tercero, cuarto y quinto se encuentran observando las clases y realizando talleres, cada uno a su ritmo de aprendizaje”, expresa la maestra Lida.

Julián y Lida se sienten orgullosos de su trabajo, pues consideran que están generando una transformación social para que, de esta forma, los niños y jóvenes empiecen a ver el campo como una empresa y modifiquen su mentalidad. “No estamos valorando los servicios eco-sistémicos que nos presta el bosque. El propósito es aprender a hacer rentable la parcela o el territorio, porque eso es lo que les va a quedar como herencia; pues ellos ven que el campo no es rentable de la forma como sus padres lo trabajan. Los padres quieren lo mejor para sus hijos y quieren que se vayan a estudiar; pero, por medio de la tecnología, ellos pueden estudiar en el campo, pues introyectan estas nuevas tecnologías mediadas por las TIC”.

La creación de esta plataforma viene de un proceso de conocimiento adquirido, del cual se puede mencionar el proyecto Creatic del Ministerio de Educación; luego, por medio de proyectos especiales de la Facultad de Ingeniería, debido a que se implementó con los cursos Vamos para la Universidad, Lectoescritura, Matemáticas e Inglés con el dispositivo TOMi y haciendo pruebas piloto en lugares donde no se cuenta con conectividad a internet. Después, con el concurso “Emprendimiento SonsónEs”, donde Julián fue ganador de 2 millones de pesos. “Conocí plataformas y empecé a indagar. Luego, con el profesor Guillermo Ospina, implementamos los cursos y después, con lo que me gané, compré el TOMi y empecé a realizar pruebas de cómo se comportaba éste y la plataforma. También tengo la plataforma online para la zona urbana e hice algunos cursos como: Fotografía para la conservación, Redes sociales y Emprendimiento y empoderamiento de las TIC en el campo”, agrega Julián.

Este tipo de iniciativas impactan el territorio, dado que demuestran que la educación es un factor primordial, y más aún cuando hablamos de zonas rurales; anexo a ello, la Universidad y la Facultad de Ingeniería forman profesionales para el cambio social y ese cambio se evidencia en la región. Esta iniciativa beneficia a la población brindando la oportunidad de estudiar, y se siente el impacto en el territorio, en este caso, aportando al desarrollo de los niños y niñas generando posibles alternativas a problemáticas sociales y económicas. “Algo súper importante para mí es que estamos familiarizando a los estudiantes rurales con metodologías y plataformas utilizadas en la educación virtual”, añade Lida.

Julián expresa que el objetivo de esta plataforma es “que los estudiantes no tengan que abandonar su territorio, porque lo que hemos evidenciado es que los jóvenes quieren salirse de la tierra. En el último censo agrario nos decían que la edad promedio de los trabajadores es de 48 años. Nos estamos quedando sin jóvenes para el campo y muchas personas dicen que todos los profesionales se pueden hacer en cualquier universidad. La única profesión de la que necesitamos tres veces al día, por decirlo así, es la del campesino y no estamos incentivando a los jóvenes y niños para que se queden en su tierra y la vuelvan productiva. Con esta plataforma les mostramos que hay mundo más allá de estas montañas, que se pueden globalizar y que no hay necesidad de irnos para una ciudad, sino que, a través de las tecnologías o del internet, se pueden adquirir todos estos conocimientos”, puntualiza Julián.

Fuente: portal.udea.edu.co

Fotos: UDEA

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