Por: José Eliécer Palomino Rojas.

A veces el Ser Humano sustituye a Dios por cosas creadas y recreadas llamadas ÍDOLOS: ( abuso de poder, autoritarismo, dinero, fama, vicios etc). Dios por ser un padre misericordioso, y rico en piedad, cierra los ojos ante tales desprecios, y siempre está a la espera del regreso de sus hijos, que después de haber caído en la oscuridad y en el abismo, en la perdición, buscan de nuevo a ese ” Abba”(papá) con arrepentimiento, el cual siempre está dispuesto a recibir a aquellos hijos descarriados.

Pesar decirlo pero algunas veces tratamos de fabricarnos un “dios” a nuestra medida, a nuestro antojo, a nuestra imagen y semejanza, para nuestro propio beneficio. Y en un abrir y cerrar de ojos, nos imaginamos a Dios como un Super Mago, una especie de papá bueno, al que su hijo le sonsaca lo que quiere, con gestos y fórmulas casi que mágicas, y cuando el hijo obtuvo lo que quería, expresa: tengo un “Idolo Domesticado”. Pero el verdadero Dios no es ningún brujo, ni hechicero a quién se le domestica.

Otros crean un “dios” llamado el “dios de mi propiedad privada”, el socio de mis negocios, es el que me da influencia, poder; es el dios ciego, sordo y mudo para mis cambalaches, para mis actos de corrupción. Pero tampoco Dios es aquel espíritu alcahuete y cómplice de nuestros errores y malas acciones.

El problema de la idolatría es que el Ser Humano, vive cada día bombardeado, con anuncios provocativos que lo lleva al hedonismo (placer), inseguridades, a la felicidad, al enojo y al poder, expresado en un autoritarismo, logrando afirmar que tal problema de conducta idolátrico tiene su orígen en el corazón.

Al presentarse la idolatría en otras culturas, donde el reino de los ídolos no son los ídolos de la intimidad, sino que son los ídolos de la verdadera necesidad como: El estatus, los placeres sensuales, el éxito y el dinero, se puede determinar que tales ídolos son los que motiva a la gente a alejarse del verdadero y único Dios, para luego rendirle culto a los nuevos dioses falsos creados en su conveniente imaginario.

Ante tales IDOLATRÍAS, la Biblia no habla de Dios, sino que deja a Dios hablar, actuar, e invita a escucharle y responderle. Por ende debemos estar atentos en vigilia, recogimiento, fe y oración para saber interpretar los signos de los tiempos.

Pasajes bíblicos como el de Isaías, y del éxodo enuncian que Dios es el Dios único: Solo Dios es Dios, fuera de él nada hay divino ni perfecto, porque Dios es la perfección en lo creado. No existe más que este mundo y Dios, y entre los dos no hay ningún intermediario; porque Dios es el principio y fin, es el Alfa y la Omega del universo.

Entonces: ¿Por qué llevamos la contraria, ante el mandato supremo y la creación Divina?.

¿Por qué nos gusta ir en contra vía de las cosas perfectas y del orden supremo, a caso no venimos con plena y suma libertad para ser administradores de todo lo creado?.

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