Por: José Eliécer Palomino Rojas.
Mi orígen fue Asiático, hace 4 mil años antes de Cristo y con el paso de los años me fueron dando a conocer por varios países, continentes y más seguramente hasta en lugares desérticos, me han tenido en cuenta como elemento decorativo, o para cuidar del cuerpo en sus baños; aunque por mi compuesto no parezco ser agradable, porque soy conocida desde un grupo de arbustos espinosos, algunos no han respetado mi verdadera esencia, porque me han sometido a procesos experimentales de diversas Hibridaciones, haciendo que con estas Hibridaciones existan más de 150.000 o más especies, adulterando así mi verdadera progenitura.

Algunos cultivadores o sembradores usaron mi progenitura, para centrarse en la obtención de un tamaño, más grande, más llamativo, más atractivo, pero con tan mala suerte que lograron tan añorado tamaño llamativo y atractivo de nuevas especies, con muy poco o ningún aroma; no quedándose contentos tambien atropellaron mi estatura, estatura que después de ser en grandes arbustos, trepadores, con varios metros de altura, o rastreros utilizados como cubre suelos, he sido reducida a miniatura de 10 a 15 centímetros de altura, y ni así han logrado exterminarme porque he sido resistente como el gran madero en el que fue clavado el rey de reyes Jesucristo el salvador de las generaciones.

He sido curioseada por ojos y manos de gente pagana, cristiana, emperadores, reyes, vasallos, plebeyos para actos de encantamiento, enamoramiento, obras teatrales, o literarias por medio de inspiraciones o comunicaciones poéticas, teológicas, antropológicas, científicas y filosóficas; quienes por medio de mi uso, algunos se han vuelto famosos, ganando popularidad, hasta lograr ser recordados insaecula-saeculorum.

Cuando caminantes, peregrinos, excursionistas me encuentran en determinado lugar, me retratan en un sin fin de veces para exponerme o mencionarme en sus obras de arte, o para utilizarme en vivo en procesiones, desfiles, panteones o rituales sociales.

Hombres de la Antigua Grecia me usaban para tratar algunas enfermedades y me cultivaban para preparar remedios medicinales, pero ante usos buenos que vienen y van, sigo viva siempre disponible para lo que deseen seguir haciendo con mi existencia.

Hace poco tiempo en el primer semestre de pleno año 2919 fui adoptada y sembrada en el jardín de una familia cejeña y me convertí en objeto de admiración, ante la mirada de varios transeúntes, al ver que nací y que a medida que iba creciendo, fui traspasada por un tallo con dardos espinosos en el centro de mi sensible y delicada belleza, en donde a pesar de tan inusual traspaso surgió otra vida de mayor tamaño, fragancia y belleza. De tantas personas que se me acercaban para curiosearme y fotografiarme algunos expresaban, que por haber nacido en tiempo de semana santa, era aquel signo de como a mí me había traspasado ese tallo espinoso, originando en mí una nueva vida, así mismo era aquel signo que había traspasado el costado de Jesucristo, ocasionándole la muerte, pero que luego al tercer día resucitó para salvarnos de nuestros pecados.

Otros transeúntes expresaban que en lo que me sucedió a mí, ya sea visto de forma misteriosa o supersticiosa valía la pena saber interpretar como los actuales signos de los tiempos, otros decían que por Yo haber nacido en este sector de esa forma y ante sorprendente suceso, todas las familias circundantes iban a ser prósperas durante este año o hasta la finalización del siglo.

Lo único que les sabría decir es: Esto de ser rosa, es parte omnisciente, obra de las manos de un artista creador, poderoso y misterioso.

¿Si usted creyera en la reencarnación, le gustaría ser reencarnado en una rosa?.

 

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