Opinión

Lo Univocacional y Lo Biocupacional

Por: José Eliécer Palomino Rojas.

Al vivir la experiencia de Jesucristo misionero, se vive el amor desinteresado hacia los necesitados, se contempla su rostro, se le conoce a Él, en la entrega amorosa llena de amistad, por las regiones, caseríos, por donde va pasando, dejándolo todo por amor a Él, a Cristo vivo entre los hermanos.

No hay que olvidar que la misión compete a todos los cristianos, a todos los diocesanos, y parroquias, para así vivir un mundo lleno de paz, solidaridad, y asistencialismo, para de esta forma, atender el apremiante llamado de ser evangelizado y evangelizador.

Gracias a la generosa donación de ser misionero, puede hacer sentir con su vida, su servicio y su palabra, el mensaje del evangelio, en todas las partes del mundo, aunque muchos sean los llamados y pocos los escogidos.

Durante épocas pasadas, fui misionero, con un grupo de compañeros, hermanos en la fe, cada uno con excelentes virtudes, valores, viví con ellos, la linda experiencia vocacional, como lo dice las sagradas escrituras “Univocacional”, es decir servidor de Dios, y hoy me considero un ser “biocupacional”, porque en el hoy soy un misionero sin título de ninguna comunidad religiosa, pero al tener en cuenta la cosmovisión bíblica, no me siento satisfecho, en aceptar tales divisiones de “Univocacional” ni “Bivocacional”, porque como discípulo de Cristo, llamado desde el día que recibí el sacramento del bautismo, la comunión, el sacramento de la confirmación, y el sacramento del matrimonio, todas mis actividades, parten principalmente, de aquel llamado a servir a Cristo vivo en mis hermanos, desde el rol que desempeño, con la transparente entrega de todo lo que soy y hago, santificando, glorificando a Dios, por medio del santo llamado, al servicio y la entrega total desinteresada.

Ciertamente, hay momentos de mí vida, en los cuales extraño aquellas regiones, aquellas familias humildes, aquellos compañeros, con los cuales compartí, momentos de tristezas, alegrías, dolor y enfermedad, recuerdo aquellos recintos sacros, donde cada día y cada espacios de tiempos, nos preparábamos con conocimientos académicos, pedagógicos, y fortalecíamos nuestro Ser, con recogimiento, fe y oración, al proclamar las oraciones de laudes en la mañana, las eucaristías, y las oraciones de las vísperas, en las tardes, y el santo rosario, antes de ingresar a las habitaciones para el descanso, después de una ardua jornada de estudio, adoración, culto y evangelización.

Bien clara y dura, es la expresión, en lo que respecta, al llamado vocacional, de Cristo cuando dice: “El que quiera venir en pos de Mí, dejad casa, familia, parentela y sígueme”, “muchos son los llamados y pocos los elegidos”, “la mies es mucha, pero pocos son los obreros”, para entregarse con alma, vida y corazón.

Del grupo de compañeros, algunos desistimos por enfermedad, otros por cobardía, algunos se ordenaron dentro de la comunidad, pero después colgaron los hábitos, las sotanas y se casaron, luego de ordenados y casados, entraron a comunidades ortodoxas, otros son docentes, escritores, comerciantes, con esposas e hijos, pero siempre, desde sus diversas profesiones, siguen alabando, glorificando a Dios, con su testimonio de vida. ¿Has compartido tu fe y el llamado de ser misionero, desde el rol que desempeña con otros?

* Las opiniones expresadas de los “columnistas” en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de DiariOriente

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