Por: EDWIN VILLA

 

 

 

Esta campaña política que ya parece una lucha de gladiadores donde los espectadores arengan desde las gradas para apoyar a uno u otro de los combatientes, ha sacado lo peor de nosotros como colombianos. Las propuestas han pasado a un segundo lugar, para darle paso a los sentimientos más mezquinos como el odio, la venganza o el temor y pareciera que el candidato con más posibilidades de ganar, es aquel que más alimente estos sentimientos.

Ya no se sabe en quién confiar: unos atacan a otros, éstos se defienden atacando a otros y así sucesivamente. Todas las fuentes son dudosas: las redes sociales, las cadenas de Whats App, los medios de comunicación, los discursos en plazas públicas y ni para qué hablar de los debates presidenciales. Ni en los santistas ni en los uribistas ni en los vargaslleristas ni en los fajardistas ni en los humbertistas y yo, que me considero petrista, pienso que ya ni en los mismos petristas se puede fiar.

Definitivamente, estas elecciones han sacado lo peor de nosotros como seres humanos, nos han dividido, polarizado, rivalizado entre nosotros mismos. ¿Dónde quedó la humanidad en estas elecciones?, me pregunto con melancolía. Sólo espero que se acaben pronto y que volvamos a hablar de temas que, ojalá, no nos deshumanicen tanto.

NOTA: Reconozco que también he caído en ese juego de polemizar y hasta insultar socarronamente. Al fin de cuentas, de esta guerra sucia, parece que sólo se salvan las personas que no se consideran afines a ningún candidato y miran desde las gradas con indiferencia. Aunque la apatía tampoco es la clave, mucho menos lo es el insulto. ¡Disculpas!

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