Por: Yolanda María Tobón Tobón

“El aborto (del latín abortus) es la interrupción y finalización prematura del embarazo de forma natural o voluntaria, hecha antes que el feto pueda sobrevivir fuera del útero. Un aborto que ocurre espontáneamente también se conoce como aborto espontáneo. Cuando se toman medidas deliberadas para interrumpir un embarazo se llama aborto inducido. Se diferencia del parto prematuro o pretérmino, pues en este último sobrevive el feto”.

“El aborto inducido en Colombia está permitido en tres causales desde la sentencia C-355 de 2006 de la Corte Constitucional”.

“La abogada Mónica Roa presentó un proyecto de alto litigio para la despenalización del aborto en Colombia, apoyado por Women’s Link Worldwide que vio el triunfo por medio de la Corte Constitucional de Colombia y, con el apoyo gran apoyo de varios grupos de mujeres y organizaciones no gubernamentales, colocó la carta de inconstitucionalidad mencionando que la penalización total del aborto en Colombia es injusto y por ende las tasas de aborto inseguros y clandestinos eran mayores donde muchas mujeres morían o quedaban heridas de por vida, por procedimiento inseguro del aborto, sabiendo que el aborto es un procedimiento mucho más seguro que el parto natural, causando así una crisis de salud pública nacional”.

“…No se incurre en delito de aborto, cuando con la voluntad de la mujer, la interrupción del embarazo se produzca en los siguientes casos:

(I) Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud física o mental de la mujer, certificada por un médico;

(II) Cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico; y,

(III) Cuando el embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado noconsentidas, o de incesto”.

En nuestro país se han generado opiniones divididas en cuanto al tema del aborto para casos específicos en el Congreso y se contempla la posibilidad de despenalizar el aborto.

“El Papa Francisco ante centenares de fieles en El Vaticano lanzó la pregunta a la espera de la respuesta unánime e inmediata de los congregados:

“¿Pero ¿cómo puede ser terapéutico, civil, o simplemente humano un acto que suprime una vida inocente e inerme en su nacimiento? Yo os pido: ¿es justo ‘quitar’ una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo contratar un sicario para resolver un problema? No se puede, no es justo ‘quitar’ a un ser humano, aunque sea pequeño, para resolver un problema”.

El Santo Padre Juan Pablo II decía “quien negara la defensa a la persona humana más inocente y débil, a la persona humana ya concebida, aunque todavía no nacida, cometería una gravísima violación del orden moral. Nunca se puede legitimar la muerte de un inocente. ¿Qué sentido tendría hablar de la dignidad del hombre, de sus derechos fundamentales, si no se protege a un inocente, o se llega incluso a facilitar los medios o servicios, privados o públicos, para destruir vidas humanas indefensas?”

Es el momento de reflexionar y escuchar los mensajes de Dios. Entender que los niños y jóvenes necesitan de una buena educación sexual donde se les enseñe valores y el cuidado y respeto por su cuerpo. De esta forma se contribuye a evitar los embarazos no deseados, motivar a los jóvenes a no tener relaciones sexuales a muy corta edad, protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual y dialogar acerca de que todo acto tiene una consecuencia.

Hablar sobre el aborto. Que si se practica puede traer consecuencias inmediatas o a largo plazo: puede ocurrir la infertilidad, problemas hormonales, hemorragias, infecciones o lesiones en algunos órganos. Dios es el único que tiene el poder sobre la vida, la muerte y la resurrección y hace milagros. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a los demás y menos a un ser indefenso.

En el Antiguo Testamento, en el libro del profeta Jeremías se presenta el relato vocacional del momento en el que Dios lo llama con estas palabras: “Antes de haberte formado en el vientre ya te conocía, antes de que nacieses te había consagrado a ser profeta”.

El Salmo 139, versículo 13, también hace referencia al inicio de la vida dentro del vientre de la madre: “porque tú has formado mi cuerpo me has tejido en el vientre de mi madre”. Cuando Dios nos manda un hijo, este es un regalo maravilloso. Los hijos son una recompensa. Nos dan seguridad. Son un don sagrado que tenemos que amar y cuidar con devoción porque en su debido momento tendremos que dar cuenta de ello. Muchas veces, el miedo nos lleva a tomar decisiones incorrectas ¿Cuántos diagnósticos no son cambiados favorablemente gracias a la fe? “Proteger la vida de todos es la misión que debemos tener para que el mundo sea mejor”

No seamos egoístas. Si Dios nos da los hijos y no los queremos, los podemos tener y darlos en adopción a padres que desean un hijo y no pueden concebir. Con este gesto damos felicidad y buscamos nuestra salvación.

¡Sí a la vida, no al aborto!

* Las opiniones expresadas de los “columnistas” en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de DiariOriente.

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