Durante muchos años los pobladores del Oriente Antioqueño fueron víctimas del flagelo de la guerra y de una lucha sin tregua en la que sus tierras, esas extensas, verdes y apacibles montañas se convirtieron en el refugio perfecto para los verdugos de sus sueños e ilusiones. Esperezas y años de trabajo convertidos en escombros. Calles teñidas de rojo y dolor por la partida de seres queridos se convirtieron por décadas en el día a día de un territorio, en el que antes, el campo y la naturaleza eran su única realidad.

Sin embargo, como un ave fénix que resurge de entre sus cenizas, los habitantes de este terruño antioqueño poco a poco retornan de su exilio, reconstruyen su historia, fortifican los cimientos para un futuro mejor y luchan como lo hicieron antiguamente sus ancestros por la tierra que los vio nacer.

El retorno de los sueños

En el destierro, muchos orientales tuvieron que ser testigos silenciosos de los atropellos que la guerra dejaba a su paso, y debieron escuchar, de boca de sus propios amigos y familiares, historias de muerte, hambre y desamparo. En sus oraciones nunca faltaron las súplicas por un sueño al que llaman “paz” y por la libertad de vivir sin miedo en su tierra, al lado de esas personas por las que estarían dispuestos a dar sus vidas.

En la actualidad, gracias a la firma de los acuerdos de paz que el Gobierno Nacional suscribió con grupos armados como las AUC y las FARC, ese anhelo es una realidad. En Granada, por ejemplo, uno de los municipios más azotados por la violencia, en la época más cruda de la guerra llegó a contar con un estimado de tan solo 3.000 habitantes cuando antes eran más de 20.000, pese a esto, hoy son más de 8.000 personas las que han retornado a sus tierras a luchar y fortalecer el campo.

Roberto de Jesús Urrea, representante legal de Asopungra -Asociación de Paneleros Unidos de Granada-, es uno de ellos. Junto a su empresa, él y sus 51 asociados continúan trabajando desde este emprendimiento el cual, a pensar de las circunstancias, ha logrado sobrevivir más de 40 años. Asopungra, también hace parte de los emprendimientos ubicados en los municipios catalogados como Zomac -Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado-, iniciativa creada por el Gobierno en el marco de los acuerdos de paz mediante el Decreto Nacional 1650 de 2017.

“Es una ley que permite crear empresa en estos municipios con unos beneficios tributarios. La idea es incentivar el empleo y atraer inversión a las municipalidades porque el conflicto no solo afecta al individuo sino también a las vocaciones económicas”, aseguró Julián Isaza Mejía, profesional de Competitividad de la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño, entidad que ejecutó el proyecto en la Región.

Resultados del Proyecto ZOMAC en el Oriente

Desde tres componentes (urbano, rural y proyectos), la iniciativa de Fortalecimiento Empresarial y Creación de Redes de Proveeduría en municipios Zomac permitió que en el primer componente, 19 empresas incrementaran sus niveles de formalidad, conocimientos contables, modelo de negocio y, lo más importante, adquirieran una educación financiera que les permitirá establecer políticas de ahorro para solventar gastos e inversiones futuras en sus negocios.

Así mismo, en el componente rural, el trabajo se centró en cerrar brechas productivas y tratar de gestionar acuerdos comerciales o fortalecer redes de proveeduría, además de ser asesorados en temas de mercadeo, manejo de alimentos, inocuidad y modelo de negocio, entre otros. En total, se trabajó con once asociaciones rurales las cuales gestionaron igual número de activos que les permitió mejorar sus niveles de productividad.

Y finalmente, en el componente de proyectos, se lograron formular seis proyectos, enfocados principalmente en temas de agro y turismo, de los cuales uno está a punto de ser implementado. Cabe destacar, que los componentes urbano y rural se realizaron en los municipios de San Carlos, Granada y Cocorná, mientras que el de proyectos se hizo en San Carlos, Cocorná y San Rafael.

“Gracias al proyecto ahora llevo un libro de contabilidad, he renovado muchas cosas, estoy trabajando organizadamente y más adelante aplicaré nuevas ideas de mejora”, afirmó Paula Andrea Valencia Franco, propietaria de la empresa Doble Clic Cocorná. Por su lado, aseveró Roberto de Jesús Urrea, “me parece una gran fortaleza el que el Estado y las organizaciones miremos el campo con buenos ojos, porque de todas manera, plata no comemos y edificios tampoco, necesitamos es que haya comidita para tener una vida digna y andar contento”.

Es de resaltar, que este proyecto es financiado con recursos de la Unión Europea, y que basados en los resultados, en la fase 2 se espera ampliar su cobertura. “A nivel nacional y local los trabajos fueron exitosos. En el Oriente Antioqueño hay unos municipios que tienen unas brechas competitivas muy grandes, y esto está reflejado en los municipios ZOMAC los cuales requieren modelos de acompañamiento e intervención que les permita tomar nuevas dinámicas para su desarrollo empresarial”, concluyó Isaza Mejía.

Los nativos del Oriente de Antioquia continuarán buscando el camino de regreso a esa tierra de esperanzas, convencidos de que con su pujanza y resiliencia, características de la cultura paisa, lograrán devolverle a su Región el esplendor y grandeza que le había sido arrebatado por los sonidos de guerra.

Por: ccoa.org.co

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