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Los campesinos: nuestra mayor riqueza

Por: Yolanda María Tobón Tobón

En este artículo deseo resaltar la gran labor que desempeñan los campesinos: aquellas personas que viven en el campo en la zona rural; que se esfuerzan por tener una agricultura bien enfocada, familiar, sostenible. Ellos aúnan esfuerzos en la producción alimentaria, la distribución y el consumo, sobre la base de la sostenibilidad medioambiental. No obstante, son duras las situaciones que tienen que afrontar, con dificultades tanto en el aspecto económico como en el social.

El campo es un sector muy destacado, con una gran importancia en la economía. Sin embargo, el avance no es muy notorio. El sistema agrario en Colombia es deficiente. El Estado debería poner mayor interés en el campo: ayudar a los campesinos e incentivarlos de varias maneras para que así mejoren su calidad de vida.

Si bien el Estado actualmente da incentivos y beneficios, estos no son equitativos con todo el sector rural de nuestro país. Solo algunos resultan favorecidos.

Es necesario una auténtica reforma agraria que solucione necesidades de créditos, tierras, obras en beneficio social, asistencia técnica, impulso a la agroindustria. Pensar en la seguridad social de estas familias, en la vivienda rural, en fin, en planificar la economía agropecuaria.

Por ejemplo, se debe involucrar a los campesinos en la toma de decisiones que los afecten: elegir representantes con voz y voto para que defiendan sus proyectos y se alcancen grandes metas. Así mismo, es importante evaluar constantemente los procesos que sean desarrollados para verificar su cumplimiento y mejorar las fallas.

Fotografía: Carlos Julio Echavarría

Es imprescindible que se defienda el derecho de los campesinos a tener una vida digna. Conservar los recursos naturales de las zonas es una prioridad tan alta como la de dar solución a las situaciones de violencia en estas comunidades.

Es fundamental el fortalecimiento de la solidaridad y la unidad de organizaciones campesinas, involucrando a los jóvenes estudiantes de estas familias para que continúen las tradiciones del campo. En este sentido, es pertinente delegar funciones sociales a los miembros de estas comunidades. Otro aspecto importante aquí es capacitar a las familias campesinas y mejorar su nivel de estudio.

Del mismo modo, se deben buscar alternativas para desarrollar procesos de legalización para la adquisición de predios rurales, establecer requisitos mínimos para el acceso a beneficios, bajas tasas de interés en créditos agropecuarios y reducción de la renta en las tierras para que puedan alquilar predios. También se requiere más inclusión social y económica; que sean escuchados para conocer todas sus problemáticas; tener mayor articulación con el estado y que, a través de este, se promulguen políticas de conexión del campo con los mercados.

Se debe estudiar la posibilidad de bajar los costos y aranceles a maquinarias, herramientas y materias primas para la producción agrícola, así como ayudar a estas familias comprando sus productos y acompañarlos en todas las etapas de producción y comercialización.

Se hace visible la necesidad de trabajar en la igualdad, porque muchas personas del campo son discriminadas. Hay que reconocer al campesino como indispensable en la sociedad ya que gracias a su esfuerzo y tenacidad tenemos alimentos en la mesa.

A mi parecer, en cuanto a las políticas gubernamentales agropecuarias el Gobierno concibe el campo como un sector de riesgo y de baja rentabilidad. Es necesario invertir y destinar recursos para todos los sectores del campo porque en ocasiones se concentran más en las grandes empresas y en las que exportan, olvidando las microempresas.

Nuestros campesinos se sienten abandonados y desprotegidos por el estado.

Los campesinos tienen un papel importante en la agricultura. Cosechan productos alimenticios que son consumidos tanto en la zona rural como en la urbana. Hay bastantes hogares que habitan en el campo y la mayoría viven en condiciones de pobreza. También, algunos carecen de propiedad raíz y limitado el acceso a la tecnología y aspectos financieros.

También cabe destacar el tratado de libre comercio, que trae desventajas para los campesinos, ya que favorece a los poderosos: genera cambios, no beneficia a los trabajadores, migra el empleo, no tienen la forma de poder competir.

Nuestro país tiene tierra agrícola fértil y agua suficiente. Las condiciones ecológicas permiten el cultivo de gran variedad de productos y, con buenas políticas y buena inversión, podríamos tener un desarrollo competitivo en los mercados internacionales. solo falta potenciar el campo.

Si no empezamos a reflexionar sobre la gran importancia que tienen los campesinos, pronto podrían desaparecer. Esta es una triste realidad: ellos, al ver pocas posibilidades para sus familias, se verían obligados a abandonar el campo e irse a la ciudad para buscar un mejor futuro, y ¿Cuál sería ese futuro para ellos y para la sociedad en general?

*Las opiniones expresadas de los “columnistas” en los artículos son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente reflejan los puntos de vista de DiariOriente

Fotos: M. Alejandra Rua

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